Organizaciones, médicos, enfermeras y jubilados denunciaron una creciente debilidad institucional en el Hospital José Carrasco Arteaga, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). La preocupación apunta a decisiones que, advierten, afectan la gestión y la continuidad de los servicios de salud.
A menos de dos meses de asumir, la salida del gerente Andrés Sigcho es leída como una señal de inestabilidad. Los firmantes sostienen que no hay una política técnica sostenida desde el nivel central. Alertan que este tipo de decisiones golpea la gobernanza y compromete procesos clave en la atención médica.
Durante su corto periodo, aseguran, la administración de Sigcho mostró avances. Hablan de optimización de espacios, incorporación de equipamiento y proyección de expansión hospitalaria. También destacan mejoras en consulta externa, automatización de procesos y una visión enfocada en dignidad y confort del paciente.
El documento subraya que se plantearon cambios en áreas críticas como emergencias, con el objetivo de reducir tiempos de respuesta. A esto se suma, dicen, un enfoque más humano en la atención. Todo, insisten, fue interrumpido de forma abrupta por decisiones que desconocen resultados técnicos.
Para los actores del sistema de salud, la falta de respaldo a perfiles técnicos es inadmisible. Señalan que detener procesos en marcha perjudica directamente a afiliados y jubilados. La crítica es directa: no se estaría priorizando el bienestar de los usuarios del sistema.
El pronunciamiento exige respetar la institucionalidad, garantizar autoridades con experiencia comprobada y asegurar continuidad en las mejoras. También piden transparencia en la toma de decisiones y una revisión de las medidas adoptadas desde el nivel central del IESS.
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