Entre la vida y el gasto: familias cubren medicinas ante escasez en hospitales públicos de Cuenca

Collage de las recetas que se solicitan en los hospitales de Cuenca. Los familiares de los pacientes tienen que cubrirlas, muchas veces, con los recursos que no se tienen. Fotos y collage: El Mercurio
Collage de las recetas que se solicitan en los hospitales de Cuenca. Los familiares de los pacientes tienen que cubrirlas, muchas veces, con los recursos que no se tienen. Fotos y collage: El Mercurio

Los tres principales hospitales públicos de Cuenca, que atienden especialmente a pacientes de Azuay, Cañar, Morona Santiago, Loja, Zamora Chinchipe y El Oro, solicitan a los usuarios comprar medicamentos e insumos.

Sus bodegas y farmacias no tienen algunas medicinas y materiales médicos, incluso de aquellos indispensables para cirugías de urgencia que pueden definir la vida o la muerte de un paciente.

Esto ocurre en los hospitales Vicente Corral Moscoso, José Carrasco Arteaga y en el Centro de Salud C Materno Infantil y de Emergencias. Estos dos últimos son del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

3.000 dólares

Por ejemplo, Danilo M. mantiene internada a su esposa, Grey G., en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Vicente Corral Moscoso. Lo que parecía una intervención leve, contó, se complicó de forma crítica.

Este ciudadano ha gastado cerca de 3.000 dólares en medicinas ante el desabastecimiento. A diario, las recetas en farmacias externas oscilan entre 80 y 150 dólares.

Le solicitan comprar ciprofloxacino, metronidazol, vancomicina, fluconazol, paracetamol, ketorolaco, metamizol, tramadol, propofol, midazolam, fentanilo, neostigmina, cloruro de sodio, guantes de examinación, entre otros.

Los gastos son para mantener con vida a su esposa, de 43 años. Señaló que en el hospital le informan que no cuentan con los insumos básicos ni la medicación necesaria para su cónyuge.

Recetas

A Luzmila Z., madre de un paciente que sufrió un accidente de tránsito y fue internado en esta misma casa de salud, le tocó gastar cerca de 600 dólares en medicinas e insumos.

Le pidieron comprar una trampa de agua (sistema de drenaje torácico), guantes estériles Nº 7 y lidocaína sin epinefrina, que es un anestésico local que se usa para procedimientos médicos.

También le solicitaron guantes de examinación (talla L, presentación Unicare), Clexane 40 miligramos (mg); enoxaparina sódica (cinco ampollas) y electrodos para monitor (3M Ref. 2228 negro).

Asimismo, le solicitaron omeprazol, ciprofloxacino, metronidazol, ketorolaco, propofol, Clexane y midazolam. Este último se usa para relajar al paciente, inducir sueño y disminuir la ansiedad en procedimientos médicos.

José Carrasco

Isabel M., quien, en cambio, tiene a su madre internada en el hospital José Carrasco Arteaga, ha tenido que gastar cerca de 700 dólares en comprar insumos y kits médicos afuera.

La desesperación la llevó a aceptar un número telefónico que le entregó una enfermera, que tenía cubierta gran parte de su rostro con mascarilla. “Llame a este número para que le faciliten con urgencia”, le dijo.

Bajo un sistema que califica como sospechoso, recibió un kit de nefrostomía entregado por un motociclista. Pagó 290 dólares en efectivo en la calle, sin mayores garantías que la urgencia familiar.

Igualmente, le pidieron que comprara dos kits “e Time”, los cuales tuvieron un costo de 210 dólares, que se vio obligada a conseguir porque de eso dependía la vida de su mamá.

Su madre, de 74 años, padece cáncer peritoneal. Pese a la gravedad, el hospital no cuenta con tomógrafo operativo, por lo que algunos exámenes también se hacen afuera.

Guantes

A Patricia A., cuyo esposo también fue internado en un centro hospitalario, le pidieron inicialmente comprar ciprofloxacino, vancomicina, metronidazol y guantes para examinación.

Asimismo, la enviaron a adquirir una lista de insumos, entre estos: catéter de nefrostomía, aguja de punción, guía metálica, dilatadores del trayecto, jeringas y un sistema de aspiración.

Luego le pidieron traer de urgencia lidocaína y midazolam, y que tenga de reserva algunos medicamentos como diazepam, lorazepam, alprazolam, clonazepam y temazepam.

“Me dijeron que algunos tenía que comprarlos de urgencia y que otros los deje aquí, y que en caso de no usarlos me los iban a devolver… Gasté más de 500 dólares solo en dos recetas…”, señaló.

Compras

A Roberto M., quien acudió al Centro de Salud C Materno Infantil, le ocurrió algo similar. Llegó con un fuerte dolor en el pecho, dificultad para respirar y secreción nasal.

Le atendieron por emergencia y le pidieron que compre un jarabe de Torex, que es un fármaco que generalmente se utiliza como expectorante, mucolítico y antitusígeno.

El médico le sugirió que podría, además, adquirir Abrilar, Bisolvon o Mucosolvan, que sirven para aliviar la tos, aflojar la mucosidad y facilitar su expulsión.

Igualmente, tuvo que comprar una solución salina para lavados nasales y medicamentos que tengan compuestos como ambroxol o bromhexina, que son para la descongestión.

A Elena A., en este centro asistencial, luego de que le hicieron exámenes generales, le pidieron comprar tinidazol, un medicamento que se usa para tratar infecciones causadas por parásitos y bacterias anaerobias.

Asimismo, le pidieron que saque un turno para que recién pueda agendar una ecografía en otra casa de salud, por lo que teme que esto le tomará varios meses más.

Diario El Mercurio solicitó, por medio de correo electrónico, una entrevista con representantes del José Carrasco Arteaga para conocer sobre la dotación de medicinas e insumos, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta.

Vicente Corral Moscoso

Johana Alvarado, gerente del Hospital Vicente Corral Moscoso, detalló que el nivel de abastecimiento de medicamentos bordea el 60 %, mientras que en dispositivos médicos alcanza un 68 %.

Los ítems con mayor escasez son antibióticos, anestésicos y analgésicos críticos. Estos fármacos dependen de compras centralizadas regidas por el Decreto 108, lo que limita la adquisición directa.

Para aliviar la situación, se han programado entregas parciales durante la primera y tercera semana de mayo. Esto permitirá recuperar paulatinamente la disponibilidad en las bodegas de esta casa asistencial.

El hospital necesita un presupuesto de 12 millones de dólares anuales para medicinas y atiende a usuarios de Azuay, Cañar, Morona Santiago, El Oro y Loja, lo que eleva el consumo de fármacos.

Un proceso de contratación pública, como la subasta inversa, demora entre 60 y 90 días. Desde la publicación en el portal de compras públicas hasta la recepción final del producto, hay un tiempo legal fijo.

La demanda es masiva, con cerca de 1.000 pacientes diarios en consulta externa. En la emergencia se reciben 400 casos y la ocupación de camas hospitalarias sobrepasa habitualmente el 95 % del total.

Alvarado señaló que el objetivo técnico es estabilizar el abastecimiento sobre el 85 % para junio. Este umbral asegura que las operaciones institucionales no sufran interrupciones críticas.

Especialidades

Al contar con 45 especialidades y 43 subespecialidades, el centro maneja casos de alta complejidad. Por ello, los medicamentos oncológicos y cardiológicos tienen una rotación muy acelerada.

Actualmente, hay un proyecto para convertir al Vicente Corral en un hospital de especialidades. En enero se entregó la actualización del plan médico funcional para poder concretar esta transición.

La repotenciación incluye la edificación de una torre para áreas críticas. El edificio actual, tras 49 años de servicio, ha quedado pequeño ante el crecimiento poblacional de toda la región sur.

El plan busca ampliar la capacidad instalada de 290 a 400 camas de hospitalización. Se prevé duplicar los cupos en las unidades de cuidados intensivos pediátricas y también en las neonatales.

Esta inversión es considerada prioridad por el Ministerio de Salud Pública (MSP). Se busca que Cuenca ratifique su liderazgo médico con un hospital repotenciado para cirugías de alta complejidad.

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Christian Sánchez Mendieta

Christian Sánchez Mendieta

Licenciado en Comunicación Social con una maestría en Marketing Digital y Comercio Electrónico. Investiga temas de migración y cubre temas políticos, electorales y sociales.