El proceso para implementar la interoperabilidad entre el sistema de buses urbanos y el Tranvía de Cuenca permanece suspendido en el portal del Servicio Nacional de Contratación Pública (SERCOP), mientras analiza documentación complementaria remitida por el Municipio antes de emitir una resolución.
La suspensión se originó tras reclamos presentados por empresas que fueron descalificadas durante la etapa de evaluación de ofertas, quienes cuestionaron los argumentos técnicos utilizados para excluirlas del procedimiento.
La subasta inversa fue publicada el 13 de febrero y avanzó hasta el 7 de abril de 2026, con la participación de cinco empresas.
Dos de ellas fueron habilitadas para la fase de puja y una resultó ganadora al presentar la oferta económica más baja. Sin embargo, la adjudicación quedó suspendida por disposición del SERCOP.
Ante las observaciones, el organismo solicitó información adicional al Municipio para determinar si el proceso puede continuar.
Alfredo Aguilar, coordinador general de Movilidad, informó que la administración municipal ya remitió la documentación requerida, incluido un estudio sobre los usuarios que utilizan tanto el transporte urbano como el tranvía durante un mismo desplazamiento.
Según datos municipales, alrededor de 14.000 personas constituyen el universo de usuarios que validan sus tarjetas tanto en buses urbanos como en el tranvía.
Nuevo proceso
“Estamos a la espera de una respuesta del SERCOP. Sin embargo, el alcalde ha dispuesto dejar listo un nuevo proceso para publicarlo de inmediato en caso de que no se levante la suspensión”, señaló Aguilar.
El funcionario añadió que, si en las próximas semanas no existe un pronunciamiento, el Municipio declarará desierto el procedimiento actual y convocará uno nuevo de oficio.
La convocatoria mantendrá las mismas especificaciones técnicas, presupuesto y alcance. “El objetivo es evitar objeciones y mantener la transparencia del proceso”, agregó.
El presupuesto referencial asciende a 1,1 millones de dólares. La oferta que encabezó la puja se ubicó alrededor de los 950.000 dólares.
La contratación contempla el desarrollo tecnológico necesario para que una misma tarjeta se pueda utilizar tanto en los 475 buses urbanos como en el tranvía.
Para ello se prevé incorporar software, chips y equipos que permitan la interoperabilidad.
“Lo que queremos lograr es que estos dos sistemas sean compatibles e interoperables, porque actualmente son incompatibles”, explicó Aguilar.
Actualmente, cada servicio opera con plataformas de validación independientes, por lo que los usuarios que combinan ambos medios de transporte deben utilizar tarjetas distintas.
Contrato
El contrato incluye una fase de implementación de nueve meses y tres años adicionales de mantenimiento. El plazo comenzará una vez suscrito el contrato y entregado el anticipo.
Pablo Carvallo, director de Gestión de Movilidad, indicó que el proyecto contempla dos etapas.
La primera corresponde a la interoperabilidad tecnológica de los sistemas de validación y la segunda a una eventual integración tarifaria, que requerirá estudios complementarios.
«Actualmente tenemos tres sistemas de transporte: el tranvía, los buses y la bicicleta pública. Cada una con una tarjeta diferente. Lo que se está haciendo en una primera instancia es generar la interoperabilidad para que cualquiera de ellas pueda leer las tarjetas», indicó en declaraciones a medios locales.
Además de la interoperabilidad de tarjetas, la iniciativa incorporará mecanismos de pago abiertos que permitirán cancelar los viajes mediante tarjetas de crédito o débito, códigos QR y otras opciones digitales.
El proyecto también prevé integrar el sistema de bicicleta pública, que avanza en un proceso paralelo. A futuro, el Municipio aspira a extender la plataforma a otros servicios administrados por entidades municipales, como los parqueaderos públicos o parqueaderos de borde.
Software, equipos y tres años de soporte
El proceso de interoperabilidad entre el Tranvía y el transporte urbano contempla la adquisición de software, hardware y tres años de mantenimiento técnico.
Aguilar indicó que la implementación tomará nueve meses desde la firma del contrato y entrega del anticipo.
Durante los tres años posteriores, la empresa adjudicataria deberá mantener personal en Cuenca para atender fallas y brindar soporte técnico.
«La idea es que, durante los tres años de mantenimiento, nuestros técnicos aprendan a operar el sistema para que, cuando termine el contrato, el Municipio pueda gestionarlo de manera autónoma», aseguró.
El funcionario explicó además que el proveedor deberá entregar al Municipio los códigos fuente del sistema. Esto permitirá realizar modificaciones futuras sin depender de la empresa desarrolladora.
La exigencia marca una diferencia con el sistema actual del tranvía, cuyo software pertenece a la empresa española Indra, es decir, la ciudad no dispone de esos códigos, por lo que cualquier modificación debe ser contratada con el proveedor. (I)
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