Cuenca entra en la recta final de su armado para la temporada 2026. Con trabajo silencioso, negociaciones contrarreloj y una pretemporada intensa, la dirigencia confirmó que el plantel está a punto de cerrarse.
Luis Miguel Escalada, director deportivo del club, ratificó que las últimas piezas del rompecabezas llegarán en los próximos días. Se trata del argentino David González y del joven cuencano Matías Klimowicz, ambos a préstamo por un año. Con ellos, el equipo alcanzará un total de 27 futbolistas, número con el que el cuerpo técnico considera completo el plantel.
“Está todo acordado de palabra, solo faltan detalles de papeles. La idea es cerrar el libro de pases y trabajar con tranquilidad”, explicó Escalada, quien reconoció que las gestiones administrativas son clave para evitar contratiempos de cara al inicio del torneo y al partido por Copa Sudamericana, uno de los grandes objetivos del año.
Refuerzos que entrenan con el equipo
Escalada no ocultó la dificultad del momento económico del club, pero fue claro al señalar que el presupuesto se ha manejado con equilibrio.
“Se fueron once jugadores y llegaron casi la misma cantidad. Algunos ganan un poco más, otros menos, pero no se ha disparado el presupuesto. Sabemos que Cuenca es un club exigente, cuando te va bien te aman, cuando no, se complica”, señaló, convencido de que una buena campaña internacional puede ser clave para la estabilidad financiera.
Entre los nuevos refuerzos, las sensaciones son similares. Melvin Díaz, extremo de 24 años, se mostró entusiasmado desde su llegada. “No dudé en venir. Conozco al profesor, conozco la institución y vine con muchas ganas de triunfar”, comentó. Destacó la unión del grupo y el buen recibimiento que tuvo desde el primer día. “Es un torneo largo, pero con trabajo y el apoyo de la hinchada podemos darle alegrías al club”, añadió.
Por su parte, Yeltzin Enríquez, lateral izquierdo que llega tras sumar más de 20 partidos con Liga de Quito la temporada pasada, aseguró que este nuevo desafío representa una oportunidad de crecimiento.
“Vengo a mejorar como jugador y como persona. El grupo tiene buenas vibras y eso se siente”, afirmó, dejando claro que la competencia interna será clave para ganarse un lugar. (D)
Trabajo lejos del ruido
Más allá de los nombres y las negociaciones, Deportivo Cuenca ha encontrado en Cumbe un espacio propicio para enfocarse únicamente en el fútbol. El Complejo de la AFA, rodeado de vegetación y alejado del ruido urbano, se ha convertido en el refugio perfecto para esta etapa de preparación.
Cada mañana, los jugadores son trasladados en bus desde el hotel de concentración hasta la zona. El trayecto final lo realizan caminando, unos metros antes de llegar a la cancha principal, en un ritual que refuerza la idea de grupo y convivencia. En ese entorno tranquilo, el plantel entrena con intensidad, buen ánimo y confianza, sensaciones que se perciben tanto dentro como fuera del campo.
Jorge Célico observa con atención. Recorre el terreno, analiza espacios y sigue cada ejercicio con gesto serio, casi calculador. Su presencia transmite orden y convicción: el entrenador ya empieza a imaginar el equipo que quiere construir, mientras el grupo responde con compromiso y predisposición al trabajo. (D)







