En un país donde la nieve es un fenómeno inexistente y los deportes invernales no forman parte de la tradición cotidiana, el nombre de Klaus Jungbluth ha logrado inscribirse en las páginas doradas del deporte nacional. Tras su reciente participación en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, el esquiador guayaquileño ha puesto fin a su carrera olímpica. Así, deja una huella de perseverancia y superación.
Klaus Jungbluth completó el pasado viernes la prueba de 10 kilómetros cross country (esquí de fondo), terminando en la posición 111. Aunque los resultados numéricos suelen ser el foco de atención, para el atleta ecuatoriano y para el Comité Olímpico Ecuatoriano (COE). Klaus se convirtió en el primer ecuatoriano en participar en dos ediciones de estos Juegos (Pyeongchang 2018 y Milano Cortina 2026).
Una despedida con significado
La carrera en territorio italiano no fue sencilla. Según relató el deportista, la pista fue una de las más exigentes de su trayectoria, llena de subidas pronunciadas y descensos que ponían a prueba su control. Sin embargo, más allá del esfuerzo físico, Jungbluth destacó el valor emocional de este evento. Pues contó con el apoyo directo de su familia desde las tribunas.
«Definitivamente siento que soy parte de la historia del deporte ecuatoriano», afirmó Jungbluth con satisfacción. Para él, este camino no ha sido solitario. El esquiador subrayó que su presencia en las citas olímpicas ha sido un esfuerzo conjunto que involucra a su familia, amigos y al apoyo técnico del COE.
Rompiendo barreras desde el Trópico
La historia de Klaus ha llamado la atención no solo a nivel local, sino también de medios internacionales en Alemania y España. Estos ven en su proceso un ejemplo de cómo superar las limitaciones geográficas. Entrenar para deportes de invierno en Ecuador requiere creatividad, soluciones alternativas y, sobre todo, una voluntad inquebrantable.
Con su retiro de las competencias oficiales, Jungbluth no planea alejarse del deporte. Su objetivo ahora es servir de guía para las nuevas generaciones. «Si yo pude lograrlo, ellos también pueden», aseguró, extendiendo una invitación a otros jóvenes ecuatorianos para que se atrevan a explorar disciplinas que parecen «imposibles» para nuestra región. (D)








