Desnaturalización de la AN

La tribuna para el debate político como es la Asamblea Nacional (AN) ha sido convertida en el púlpito desde donde, prontuariados por la justicia y funcionarios de alto rango “lavan sus trapos sucios”, sus rostros; apuntan, acusan, se contradicen, se dan un “baño de popularidad” y aprovechan para caerles encima a sus rivales.

No de otra manera puede interpretarse la comparecencia del presidente del Consejo de la Judicatura, Mario Godoy, tras el escándalo surgido por denuncias relacionadas a presiones hechas a un juez anticorrupción a fin de, presuntamente, favorecer a un narcotraficante de alta gama.

Además, carga críticas por haber defendido a personajes de similar calaña delictiva; igual, su esposa. Un desempeño profesional no discutible en sí mismo, pero sí por atreverse, primero a aceptar ser parte del CJ, luego a presidirlo. Son dos acciones incompatibles por ética y por decencia.

Un craso error de quien dirige la Asamblea es haberlo convocado para que, con ventilador en mano, eche lodo a la oposición al Gobierno. Esta tampoco es un crisol de transparencia. Al contrario, tiene tremendo rabo de paja.

El susodicho, a más de llamarle la atención de manera solapada al juez (ex) denunciante, fiel al guión político preparado se lanzó en contra del alcalde de Guayaquil, procesado por presunto contrabando de combustible subsidiado.

Aterrizó en la Asamblea un litigio jurídico con el fin de restarle arrestos a quienes quieren llevarlo a juicio político.

Ahora ese alcalde también pide ser recibido en la Asamblea para responder y medir fuerzas con Godoy.

Eso demuestra cuan bajo ha caído el Poder Legislativo. Le han desnaturalizado.

Pero también demuestra cuan podrida anda   parte de la administración de justicia, no solo por quienes quieren controlarla, la mafia incluida; también por quienes se prestan para esta afrenta sin nombre. Cuánta desconfianza han sembrado, abonándola día a día.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO
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