Cuanto ocurre en México tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del cártel Jalisco Nueva Generación, demuestra el verdadero poder del narcotráfico.
Ese poder ha traspasado fronteras y continentes. Ha corrompido todo a su paso, comenzando por la administración de justicia, tomándose ciertos partidos políticos, aun los gobiernos. En suma, ha puesto contra la pared al Estado.
Como muchos lo sostienen, en México mandan los cárteles del narcotráfico. Son el verdadero poder, o el poder tras el trono; es decir, han impuesto un “narcoestado”.
El abatimiento de tan vil personaje dio lugar una violenta repuesta de sus huestes, causando la destrucción de todo. Días y noches de pánico.
El cártel dirigido por “El Mencho”, según versiones policiales, en el Ecuador tiene su franquicia en uno de los tantos grupos de delincuencia organizada, calificados por el gobierno como terroristas.
A eso se llega cuando un Estado se deja permear por esas fuerzas del mal. Se apodera de determinados sectores, manda en ellos, y termina desplazándolo.
Hasta se inmiscuyen en las campañas electorales, financiándolas, incluso asesinando a candidatos presidenciales.
Es otro campanazo para el Ecuador, donde también operan otros cárteles mexicanos, a más los existentes en los países vecinos. Un verdadero conglomerado de organizaciones narcocriminales cuyas economías son más que suficientes para corromper todo.
Queda otra lección para el gobierno ecuatoriano. Lo que hace para enfrentar a esos grupos, habiéndoles propinado duros golpes, no es suficiente. Tampoco lo será en el corto plazo, ni siquiera en el mediano.
El Estado, que, según la Constitución, tiene el control de la fuerza, es el llamado a garantizar la seguridad, a no darles tregua a esos grupos, apoyándose, como lo está haciendo el gobierno, con otros países.






