En la provincia del Azuay son recurrentes los estragos causados por el invierno en cuanto a vialidad.
Mientras más fuertes son las lluvias, los daños son mayores. Y mucho más en los sectores rurales.
Cuanto ocurre en la red vial interprovincial suele acaparar la atención ciudadana, de los medios de comunicación, y hasta de los políticos en ejercicio del poder sea nacional o local.
Claro está, cuando menos la atención, porque las soluciones emergen a cuentagotas.
Esta vez, la portada de diario El Mercurio muestra la magnitud del invierno, al haber prácticamente inhabilitado el puente sobre el río Rircay, afluente del Jubones, a la altura del sector Sulupali Grande, cantón Santa Isabel.
Pobladores de esa comunidad rural, como de tantas otras aledañas, desde hacía muchos años reclaman al GAD Provincial la construcción de un puente.
El que había hasta hace pocas horas la construyeron ellos mediante mingas y aportes.
El original, construido por el entonces CREA, desapareció por la correntada varias décadas atrás.
Desde entonces han primado las improvisaciones, sobre todo las promesas tanto del GAD Provincial como del Municipal.
Como reza el adagio popular, cada una de estas instituciones “se tiran la pelotita” ante los reclamos ciudadanos.
Imposible creer que una obra tan importante no la hayan asumido con responsabilidad ejecutoria.
Si supieran lo productivo, incluso desde el lado turístico, de esas zonas rurales, a lo mejor otra fuera la visión miope de tales autoridades. Lo peor es que sí lo saben; pero se desentienden, excepto cuanto les toca organizar fiestas y fandangos en las inmediaciones del puente, como ocurre en los carnavales.
Son decenas las comunidades aisladas, tal como sucede en otras de la provincia cuyas vías mal lastradas y sin mantenimiento se deterioran por el fuerte temporal.
Sin vías expeditas todo de estanca, todo queda aislado. ¿Lo entienden así las autoridades seccionales?







