Sería excelente que el Ministerio de Infraestructura y Trasporte envié cuando menos una señal evidente de que ya están en su poder los estudios para la rehabilitación de la vía Cuenca-Girón-Pasaje.
Es que no bastan las declaraciones del titular del MIT, Roberto Luque, quien este martes 31 de marzo, en Machala aseguró que dichos estudios, financiados por el Banco Mundial, están listos.
Es más, que la licitación para rehabilitar la vía se concretará en el último trimestre de 2026.
Sobran las razones como para no creer del todo en tales declaraciones. Abundan los antecedentes, las frustraciones en materia vial, y la Cuenca-Girón-Pasaje es la muestra más clara.
Una vía abandonada por años y años, que está a merced de la reactivación de tantas fallas geológicas, del surgimiento de otras, de deslizamientos de toda magnitud, de la destrucción de su capa de rodadura, sin mantenimiento, prácticamente sin señalización, ni horizontal ni vertical; de intervenciones que duraron lo que dura la humedad cuando llueve en el desierto, a cambio, eso sí, de miles de millones de dólares que se esfumaron.
En ese contexto, el ministro Luque entenderá que los azuayos tenemos motivos como para dudar, comenzando por pedirle que aclare si los estudios que dice tener son los de prefactibilidad o los de factibilidad.
Tiene razón al decir que “hay que hacer lo correcto para saber cuánto se tiene que invertir”.
Y la verdad es que hay tramos en los cuales, debido a fallas geológicas, necesariamente se requerirá de nuevos trazados.
Se sobreentiende que el presupuesto estimado para la reconstrucción también está financiado. Es una condición “sine qua non” para convocar a la licitación.
Queda, una vez más, empeñada la palabra del ministro, y la expresó junto al presidente Daniel Noboa. Habrá que monitorearla mientras vaya acercándose el último trimestre de 2026, un lapso electoral, ahora que se han adelantado las elecciones.







