Aniversario para reflexionar

Cuenca conmemora este 12 de abril 469 años de fundación en condiciones políticas poco afortunadas; y cuando el civismo y la historia ya poco parecen interesar.

Todo lo programado se evapora en cuanto se ejecuta.

Por lo tanto, urge ubicar el aniversario en un contexto más profundo. Uno de sus puntos de partida es, sin duda, las próximas elecciones, adelantadas porque ahora hasta el clima se volvió político.

Este 12 de abril, cuyo entusiasmo luce alicaído, debería servir para que los cuencanos reflexionen sobre el presente y el futuro de la ciudad. Pero no el futuro que planifican ciertos políticos, que no va más allá de sus intereses personalísimos.

Como ocurre con casi todas las ciudades del Ecuador, Cuenca carece de líderes. Se la ve fraccionada, llena de enconos; donde el mundillo de tanto movimiento político ha terminado por convertirla en campo minado; donde ya no se confrontan ideas, más bien se las pone en la licuadora de la mendacidad, de la hostilidad, de quien más se impone, aunque sea comprando conciencias, pregonando lo que sea a través de los canales digitales.

De que hay gente valiosa que propone, que debate con altura, que critica con fundamentos y dando la cara; que está preparada, hasta emocionalmente, para dirigir sus destinos, claro que la hay, pero prefiere un bajo perfil o no ser pare de una lucha polarizada.

Qué bien viene este aniversario como para darse cuenta que, en muchos aspectos, la ciudad se nos está yendo de las manos; que el gobierno quiere someter a los municipios en meros entes, porque un centralismo bárbaro está en marcha, es el que definirá qué hacer en los territorios de las ciudades.

Vivas, aplausos, reconocimientos, banderas izadas, no es que estén demás, pero vale mucho más pensar, sugerir, hacer proyectos, patrocinar liderazgos que piensen en la Cuenca bajo la premisa de que “la ciudad no es el problema, la ciudad es la solución”.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO