No resulta nada del otro mundo que Zamora Chinchipe haya desplazado a Azuay del tercer lugar de las provincias que más tributan.
Según el SRI, en el primer semestre de 2026 en esa jurisdicción oriental se recaudaron USD 758,1 millones, 76 % más que en similar periodo de 2025.
Ese crecimiento tributario ha sido sostenido a partir desde 2019, gracias a la actividad minera a gran escala.
En Zamora Chinchipe se ubican, por el momento, los dos proyectos mineros más grandes del Ecuador: Mirador y Fruta del Norte.
Por tal razón, el auge económico no es general, y es obvio que así lo sea, centrándose, además, solo en dos cantones: El Pangui y Yantzaza.
Pueblos, otrora dependientes del agro y la ganadería, han crecido de manera exponencial a raíz de la actividad minera.
Es que los tributos provienen no solo de esa área productiva; también del resto de actividades encadenadas a la minería.
Quien visita aquellos dos cantones se sorprenderá por cómo han crecido; de cómo se ha dinamizado la economía, comenzando por el comercio.
En buena hora que así ocurra. Pero habrá que ver cuánto de ese aporte tributario a la caja fiscal se revierte en obra pública, en mayores dividendos para sus gobiernos seccionales, en educación, en salud, en el ámbito social, en la protección ambiental.
Vale recordar que cuando dio inicio la explotación petrolera se creía que a las provincias orientales iba, por fin, a llegarles el desarrollo. Pero resultó lo contrario, incluyendo daños ambientales irreversibles.
No olvidar que en Zamora Chinchipe también abunda la minería ilegal.
Con respecto al Azuay, en este primer semestre se recaudaron USD 88 millones más con relación al del 2025, pero insuficiente para seguir en el tercer lugar de las recaudaciones.
No faltará quien diga que Azuay también tiene dos grandes proyectos mineros, por ahora preteridos porque su población prefiere el agua, no el oro.







