Cada 10 de septiembre Ecuador conmemora el fallecimiento de la líder indígena Rosa Elena Tránsito Amaguaña Alba, quien luchó por los derechos de las comunidades indígenas y quien vivió hasta los 100 años.
Amaguaña es recordada como una defensora de los derechos de los pueblos indígenas y quien alzó su voz para exigir mejoras en las condiciones de vida de los más necesitados.
Si figura trascendió fronteras y es reconocida en el mundo por su gran tenacidad.
Con su padre Veneciano Amaguaña y su madre Mercedes Alba, dos indígenas de Pichincha, vivían en una hacienda de Cayambe en un momento de gran incertidumbre social.
Mama tránsito, cómo se le conocía, no tuvo educación formal y solo asistió seis meses a la primaria en donde apenas aprendió a leer y escribir.
Vivió en una situación precaria y no recibía remuneración.
Solo con 14 años fue obligada a casarse con un hombre alcohólico que la maltrataba. Por ese motivo, ella decidió separarse.
Doña mercedes Alba, madre de Mama Tránsito, fue reconocida como una líder del movimiento indígena, esencia que Tránsito heredó.
Movimiento
Ella se reunía de manera clandestina con los dirigentes de la comunidad para planificar la lucha por sus derechos.
Fue así que surgieron los primeros sindicatos campesinos del país, entre ellos:
- Pan y Tierra en La Chimba
- Tierra Libra en Muyurco
- El Inca en Pesillo
Según se conoce, mama Tránsio Amaguaña fue perseguida y encarcelada en varios ocasiones bajo acusaciones de guerrillera e incluso traficante. También se le acusó de recibir dinero del movimiento bolchevique con el fin de promover revueltas en el país.
Mientras estuvo presa, fallecieron sus padres y dos de sus hijos. Sin embargo, no lograron doblegar su pensamiento y lucha.
La participación de Amaguaña en la huelga agrícola de 1931, en Olmedo, le costó la destrucción de su casa y 15 años de vivir de manera clandestina.
Ella aprendió a leer y a escribir de adulta gracias a la enseñanza que recibió en viajes a Cuba.
Dolores Cacuango
Fue amiga de Dolores Cacuango, otra de las reconocidas lideresas indígenas del país.
Con ella promovió reclamos en Quito y fundó escuelas bilingües indígenas y promovieron los derechos de las mujer gracias a la Alianza Femenina Ecuatoriana.
Con ella también marchó con consignas que buscanban reivindicar los derchos de las muejres y los ciudadano pobres.
Reconocimientos
Recibió reconocimientos como el Premio Manuela Espejo de Quito en 1997 y el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo en 2003.
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