La Agencia Nacional de Tránsito aprobó el alza de las tarifas del transporte público de pasajeros interprovincial e intraprovincial.
Al cuadro tarifario vigente desde 2021 le incrementó el 25 %. Entra en vigencia desde hoy.
La revisión de las tarifas fue una petición constante de los transportistas, además porque, según la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, debe realizarse cada dos años.
El alza de los precios de los combustibles que, en estos últimos meses llegó a montos insospechados, hizo que los gremios de la transportación exigieran, incluso con amenazas de paralización, el incremento, cuyo monto tampoco es que les satisface.
Las nuevas tarifas vienen con centavos. No es una decisión gratuita, sino producto de los estudios técnicos.
Empero, dada la “viveza criolla” tan arraigada en la sociedad ecuatoriana es posible que los transportistas “redondeen” las tarifas.
Es que los centavos de dólar como que no cuentan en las transacciones financieras. Estas fracciones han sido tan echadas de menos que nadie reclama, sea que sumen o que resten. Tampoco, nadie las quiere recibir como pago. Han pasado a ser monedas de estorbo, de reunirlas en algún rincón de la casa, y hasta como objetos decorativos.
He allí una observación de fondo como para que la ANT vigile; igual los pasajeros cuyos derechos deben ser respetados, y ellos mismo, hacerlos respetar.
El gobierno acaba de anunciar que durante agosto habrá otra “leve disminución” de los precios del diésel y las gasolinas Extra y Ecopaís.
Lo cierto es que el valor de los combustibles, sujeto a un sistema de bandas en función de los precios internacionales del petróleo, ha presionado a que los diversos sectores de la transportación exijan la revisión de las tarifas.
Ni las compensaciones, que no son eternas, ni los subsidios que dan los municipios, contentan a los gremios del transporte.
El golpe, finalmente recae en los usuarios del servicio.



