Dos mujeres; ¿cuál la meta?

La suerte, la casualidad, la desgracia en la que caen otros, la política vista ya como oficio o profesión, hacen que, “por primera vez”, dos mujeres estén al frente de importantes gobiernos locales como el Municipio de Cuenca y el Gobierno Provincial del Azuay.

Marisol Peñaloza, ante la suspensión, por seis meses, del alcalde Cristian Zamora, se convirtió en alcaldesa subrogante por este periodo. Le quedan menos de cuatro.

Alexandra Quintanilla, tras la renuncia del prefecto Juan Cristóbal Lloret, quien aspira a la alcaldía de Cuenca, asumió el mando del Gobierno Provincial hasta concluir el periodo en mayo de 2027.

¿Cuánto afectan a la administración estos cambios repentinos?

Peñaloza, en uso de sus facultades, ha resuelto cambiar prácticamente toda la estructura administrativa levantada por Zamora. Asesores, jefes de las diferentes direcciones municipales y de otras dependencias, gerentes de las empresas, van quedando fuera.

No pocos se preguntarán. ¿Cambios para tan poco tiempo?

Se podría entender que Peñaloza, más allá de las apariencias que mostraba, jamás comulgó con la administración, formas y ejecutorias de la autoridad suspendida.

O que, por recelos, por estrategia; por qué no también, para rodearse de gente de su confianza, incluso de amigos y coidearios, optó por el cambio total, que parece que aún no termina.

Hasta el momento no hay señales de que estén en marcha otras ejecutorias, distintas a las de aquél; de más proyectos a desarrollarse; de otra legislación que encare los problemas colectivos, excepto la reforma presupuestaria al saber que no hay disponibilidad financiera.

Si Zamora decide retomar la administración, superando sus problemas de salud, ¿seguirá con los recién designados? ¿O es que la justicia a dedo le impedirá volver?

Resta saber lo que hará la prefecta. ¿Acaso el mismo camino?

Administraciones fugaces o cortas, en la práctica suelen resultar ineficaces, excepto algunos destellos. (O)

REM

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REDACCION EL MERCURIO