Pasada la euforia –esta ocasión, poco visible- de la conmemoración del bicentenario de nuestra independencia, vale la pena reflexionar con serenidad sobre nuestra realidad. Más allá del esfuerzo intelectual que busca la objetividad, hay que considerar que siempre están presentes actitudes emotivas que, en términos generales, nos pueden llevar a ser optimistas o pesimistas en …




