Coworking gana espacio en Cuenca

IMPAQTO Coworking llegó a Cuenca en 2020. La empresa ya operaba en Quito y abrió en esta ciudad por su potencial para la innovación.
IMPAQTO Coworking llegó a Cuenca en 2020. La empresa ya operaba en Quito y abrió en esta ciudad por su potencial para la innovación.

Cuenca llega a sus 206 años de independencia con una dinámica laboral que también se transforma. En la ciudad crecen los espacios de coworking, una alternativa para trabajar fuera de casa sin alquilar una oficina propia.

Estos locales ofrecen puestos compartidos, oficinas privadas y salas de reuniones, además de internet y otros servicios. Algunos incorporan asesoría para emprendedores y actividades que conectan a profesionales de distintas áreas.

El modelo permite pagar por horas, días o meses, según las necesidades de cada usuario. Trabajadores independientes, pequeñas empresas y personas que llegan de otras ciudades encuentran así un lugar equipado para trabajar.

El coworking surgió como alternativa al trabajo aislado y al costo de mantener una oficina. Sus primeras experiencias contemporáneas datan a inicios de los años 2000 en San Francisco, en los Estados Unidos (EE.UU).

La pandemia aceleró este cambio: empresas y trabajadores comprobaron que varias tareas podían hacerse a distancia. En Cuenca, la oferta reúne propuestas que priorizan la comunidad y el acompañamiento a emprendedores.

Una comunidad para trabajar

Fabián Bermeo dirige Coworking Cuenca, un espacio que abrió en 2014. Su objetivo, explica, va más allá de alquilar escritorios: busca crear comunidad y facilitar que las personas desarrollen sus proyectos.

Durante la pandemia, compartir espacios dejó de ser atractivo para muchos y el sector atravesó una etapa difícil. Coworking Cuenca logró mantenerse y retomó su trabajo con organizaciones que necesitaban un punto de encuentro.

Una parte de esa labor está vinculada con jóvenes. El programa Ciudades Sanas y Seguras, por ejemplo, reúne a unos 25 participantes que trabajan en propuestas para mejorar los espacios públicos y usan el coworking como base.

El lugar también acoge talleres, capacitaciones y actividades de colectivos que requieren un sitio para organizarse. Bermeo afirma que buscan apoyar a comunidades y proyectos, en coordinación con otras instituciones de la ciudad.

El modelo procura mantener bajos los costos. Los usuarios ingresan con credenciales, claves o huella digital, mientras que quienes necesitan un espacio por una hora o un día pueden encontrar una opción adecuada.

Bermeo señala que estos espacios responden también a las necesidades de trabajadores independientes y nómadas digitales. Algunos llegan por pocos días y otros encuentran allí una rutina estable.

El reto, considera, es ofrecer un beneficio real frente a trabajar desde casa o en una cafetería. El servicio debe combinar costos convenientes, infraestructura y oportunidades de conexión para resultar atractivo a sus usuarios.

Servicios y redes de contacto

Christian Cedeño cuenta que IMPAQTO Coworking llegó a Cuenca en 2020, un mes antes de la pandemia. La empresa ya operaba en Quito y abrió en esta ciudad por su potencial para la innovación y el emprendimiento.

Ofrece oficinas privadas, planes corporativos, salas de capacitación y reuniones, membresías, tarifas por hora y pases diarios. La variedad permite escoger el servicio según el tiempo disponible y las necesidades de cada actividad.

Cedeño asegura que la recepción ha sido positiva y que el negocio mantiene una cartera de clientes en crecimiento. A su criterio, la demanda por estos espacios aumentó durante los últimos tres o cuatro años en Ecuador.

El servicio, explica, no se limita a entregar un puesto equipado. IMPAQTO conecta a sus miembros mediante charlas, encuentros y eventos abiertos también a personas que todavía no forman parte de la comunidad.

Esa red de contactos distingue al coworking de una oficina convencional, considera Cedeño. Los usuarios pueden conocer a otros profesionales, compartir experiencias y encontrar apoyos para sus actividades o emprendimientos.

La empresa cuenta con presencia en Quito y Cuenca, y ofrece una comunidad con alcance nacional. Para Cedeño, el crecimiento de las iniciativas emprendedoras representa una oportunidad para ampliar este tipo de servicios.

Espacios para concentrarse y emprender

Danny Mogrovejo, fundador de Selfie Coworking, dirige su propuesta a emprendedores y profesionales que necesitan un lugar tranquilo para concentrarse. La idea comenzó a tomar forma hace unos 12 años, antes de la pandemia.

Selfie ofrece oficinas, salas de reuniones, espacios de capacitación y áreas sociales, además de asesoría para negocios, orientación comercial y apoyo publicitario. Mogrovejo busca complementar el espacio físico con herramientas para crecer.

A diferencia de otros espacios más sociales, Selfie prioriza el silencio, la conexión estable a internet y la concentración. Atiende a personas que podrían trabajar desde casa o una cafetería, pero prefieren separar ambos ambientes.

En sus instalaciones trabajan personas de Italia, Arabia Saudita, EE.UU, México y Venezuela. Mogrovejo considera que un ambiente cómodo y confiable permite atender a profesionales que trabajan para clientes de distintos países.

Oferta

La flexibilidad es parte de la oferta: hay paquetes por horas, días, semanas o meses, además de opciones para reservar salas. Cada usuario elige según su presupuesto y sus actividades, sin asumir necesariamente un arriendo anual.

Selfie también ofrece espacios gratuitos a proyectos sociales que necesitan reunirse, capacitarse o coordinar actividades. El equipo verifica que se trate de una iniciativa social y busca apoyar a grupos que no tienen sede propia.

El proyecto forma parte de Grupo Selfie, que incluye coworking, asesoría, capacitación y producción audiovisual. A futuro, Mogrovejo aspira a crear una incubadora que identifique proyectos con potencial y los impulse con capital semilla.

Para el fundador, el desafío no es solo que nazcan negocios, sino que logren sostenerse. El coworking puede aportar espacio, asesoría y contactos para ayudar a convertir iniciativas individuales en empresas duraderas.

En una ciudad que combina actividad empresarial, emprendimientos y presencia de profesionales extranjeros, el coworking amplía las opciones para trabajar sin asumir los costos de una oficina propia.

Su crecimiento dependerá de la capacidad de estos espacios para adaptarse a nuevas necesidades, ofrecer servicios útiles y generar conexiones. En Cuenca, el desafío será consolidarse más allá de una tendencia laboral.

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Christian Sánchez Mendieta

Christian Sánchez Mendieta

Licenciado en Comunicación Social con una maestría en Marketing Digital y Comercio Electrónico. Investiga temas de migración y cubre temas políticos, electorales y sociales.