Ecuador y Colombia intentarán, por segunda ocasión, superar la guerra de aranceles que libran desde finales de enero del 2026, esta vez lo harán con la mediación de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), organismo ante el cual el Gobierno colombiano denunció al ecuatoriano, por la imposición de la tasa de seguridad del 30 % a los productos colombianos.
Esta semana, el miércoles 26 y el jueves 26 de marzo del 2026, en la sede de la Secretaría General de la CAN, en Lima, Perú, se tiene programada una reunión entre delegaciones de alto nivel de los dos países, encabezadas por sus respectivos viceministros de Relaciones Exteriores.
Según informó la CAN, el objeto del encuentro es “propiciar consensos que propendan a alcanzar un entendimiento mutuamente satisfactorio que permita superar las divergencias existentes entre ambos países”.
Un primer intento fallido
El primer encuentro entre las cancilleres de Colombia y Ecuador, Rosa Villavicencio y Gabriela Sommerfeld, respectivamente, se produjo el 6 de febrero del 2026 en Quito, pero, no se llegó a ningún acuerdo.
Al contrario, tras la primera reunión se ahondaron las diferencias; del lado colombiano se señaló al ecuatoriano de no por no querer ceder en materia arancelaria y, del otro se dijo que no existe voluntad de mejorar la seguridad.
Tras el encuentro en Quito, el Gobierno ecuatoriano anunció la elevación de la tasa, esta vez al 50 %, arancel que rige desde el 1 de marzo; del lado colombiano se puso una tasa inicial del 30%, pero solo a los productos ecuatorianos que no afectan la producción en Colombia y, aunque informó que la elevaría al 50 %, para igualar el incremento, todavía no ha entrado en vigor.
Las pérdidas millonarias
Según el Comité Empresarial Ecuatoriano, desde el inicio de la guerra arancelaria las importaciones desde Colombia cayeron en un 73 %, lo que afecta principalmente al sector productivo, pues el 37 % de lo que se le compra a este país son materias primas y el 12 % son maquinarias o productos necesarios para la fabricación de otros.
Adicionalmente, desde la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedecxpor), su presidente, Javier Rosero, puntualizó que al momento el país pierde 25 millones de dólares mensuales debido a la tasa del 30 % que impuso Colombia, pero, si se llega a elevar al 50 % y se incluyen más productos, las pérdidas podrían triplicarse.
A esto se debe sumar que desde el 9 de marzo del 2026 los transportistas colombianos bloquearon la frontera con Ecuador, en Rumichaca, como una medida de protesta contra guerra arancelaria; medida a la que se sumaron los ecuatorianos la semana pasada.
Sin embargo, el presidente ha minimizado las pérdidas y ha puntualizado que la medida arancelaria le beneficia al país, pues ha mejorado el déficit fiscal, es decir, antes se le compraba a Colombia, más de lo que se le vendía; ahora es al revés.
Es momento de superar las divergencias
Para el economista Alberto Acosta Burneo, la decisión del Gobierno ecuatoriano de aceptar el diálogo con sus pares colombianos es la acertada, pues es momento de “poner primero a los ciudadanos”, antes que insistir en una guerra comercial “absurda”, que genera millones de dólares en pérdidas.
El experto criticó la posición del Gobierno que, ante la dificultad de comercializar con Colombia, la propuesta estatal es incentivar la sustitución de importaciones y la diversificación de mercados, lo cual, no está mal en sí, pero, lleva tiempo y en la actual situación generará pérdidas.
Ecuador necesita la energía de Colombia
El 19 de marzo se hizo público que Ecuador enfrenta un posible déficit de electricidad, que desencadenaría en nuevos apagones; el problema, según Darío Dávalos, editor del Boletín Energía al Día, se origina en dos aspectos: Coca Codo ha generado menos energía y Colombia dejó de venderle a Ecuador desde el inicio de la guerra arancelaria.
“Colombia le vendía a Ecuador 400 megavatios, con eso, por lo menos en ciertos horarios, nos bastaría para solventar la demanda, pero, sin eso, el déficit sube a 800 megavatios, lo cual nos complica”, explicó el experto.
En una entrevista que el presidente Daniel Noboa brindó el 20 de marzo del 2026 señaló que desde hace dos años y hasta antes de aplicar la tasa de seguridad conversó con las autoridades colombianas para exigirle que mejore la seguridad en la frontera y que el cobro por la energía que se le vende a Ecuador sea justo.
“Colombia pasó una crisis de abastecimiento eléctrico en 2017, Ecuador vendió cada kilovatio/hora a 1,6 centavos de dólar, pero, que cuando los ecuatorianos tuvimos un déficit eléctrico en 2024, ellos nos cobraron 27 centavos cada kilovatio/hora”, recalcó Noboa.







