Cientos de personas se reunieron en los alrededores de la Catedral de la ciudad de Loja, en donde, entre vítores, recibieron a la Virgen del Cisne la tarde del 20 de agosto de 2026. La imagen sagrada llegó a la capital lojana tras recorrer varios kilómetros desde Catamayo, en donde estuvo dos días.
Antes del arribo de “La Churonita”, sus seguidores decoraron tanto el interior como el exterior de la Catedral de Loja. Más de mil ramos de flores se colocaron para idolatrar a la virgen.
Motivados por los milagros y los cumplimientos de los mismos, los creyentes, por un lado, acompañaron a la Virgen del Cisne desde Catamayo, y, por otro, esperaron en la ciudad de Loja.
Para agradecer y pedir, para recordar las cosas que hizo la imagen, fueron parte de las motivaciones que trajo las personas.
“Estamos con el corazón lleno de mucha alegría por la visita de la virgencita… Ella es la representante de nuestra madre santísima y de nuestro señor Jesús. La que está aquí para acompañarnos con todos sus hijos en la Tierra”, dijo Rosario Barba, quien viajó desde el cantón Celica para ser parte de las celebraciones que se realizaron en la ciudad de Loja con motivo de la visita de la Virgen del Cisne.
Milagros cumplidos
Todo aquel que es fiel seguidor de la Virgen del Cisne tiene una historia y un milagro realizado por ella. Y en esta nueva visita de la imagen, en la ciudad de Loja no faltaron las experiencias que han tenido los feligreses. Tal es el caso de Jorge Ortiz, quien viajó desde Zamora.
“El milagro más grande fue cuando ella restauró mi matrimonio. Estuvimos al borde de separarnos. Vinimos una caminata, acá en Loja, yo venía por primera vez. Y yo le vi cómo venía la virgen, como en una nube, como dice el canto”, dijo Jorge a El Mercurio.

Otra historia: María Espinoza contó a este diario que hace un año la Virgen del Cisne le curó del cáncer de vesícula a su esposo. Entre lágrimas, la mujer agradeció por los milagros concedidos.
“Yo estoy muy agradecida de ella. Estoy agradecida porque tiene a mis hijos con salud. Solo con lo que ella me hizo, me la salvó a mi hija también”, expresó María antes de la llegada de la imagen a la catedral.
Próximas celebraciones
Una vez que la Virgen del Cisne llegó a la Catedral de Loja, en este espacio se mantendrá hasta el próximo 1 de noviembre. En este lapso de tiempo habrá varias celebraciones en su honor.
Por ejemplo, el 22 y 23 de agosto se llevarán a cabo eucaristías a las 06:00, 11:00, 15:00 y 19:00. Mientras que, el 29, 30 y 31 de agosto las misas serán a las 06:00, 08:00, 10:00, 12:00, 15:00 y 19:00.

Tras permanecer en la Catedral de Loja, de acuerdo al calendario del Santuario del Cisne, el 1 de noviembre habrá una eucaristía por la salida de la imagen a las 06:00. Después de la misa, la virgen será trasladada hasta Catamayo, en donde permanecerá hasta el 6 de noviembre.
Ese día será llevada hacia la parroquia Trapichillo. Mientras que el 7 de noviembre, la imagen continuará a San Pedro.
Por último, el 17 de noviembre la virgen viajará hacia el Santuario Nacional del Cisne. Allí, a las 16h00, se celebrará un homenaje de bienvenida. Un día después, a las 10:00 se volverá a realizar una eucaristía de bienvenida. Y el evento finalizará con una procesión con la imagen por las calles del Cisne. (I)
Virgen usó vestido en honor a los migrantes
En el trayecto que realizaron los creyentes y la Virgen del Cisne, la imagen estuvo con un vestido en honor a los migrantes ecuatorianos. El Santuario Nacional de El Cisne explicó que la vestimenta estuvo compuesta por seis elementos.
El primero se refirió a la “Mano de Dios”, cuyo objetivo es extenderlas sobre los trabajadores como eñal de «amor, protección y presencia constante en el camino del migrante».

Este vestido usó la Virgen del Cisne en su llegada a Loja.
El segundo elemento se refirió a una imagen de los trabajadores con cascos y chalecos reflectivos. El objetivo de esta fue para representar el trabajo honrado que hacen los inmigrantes ecuatorianos en los distintos países para sostener a sus familias.
El tercer elemento es el más directo: un grupo de agentes de migración, que el santuario describe como la representación de «las dificultades, controles, temores e incertidumbres que enfrentan los migrantes al estar lejos de su patria».
Completan el conjunto una cruz en forma de flor con esmeraldas —símbolo de «la fe que florece en medio de las pruebas»—, una ciudad de rascacielos al fondo que alude a «los nuevos horizontes que el migrante busca alcanzar» y un borde verde asociado a la vida, la esperanza y la renovación. (I)












