“¡Alli shamushka kay yachana wasiman!”. “Bienvenidos a esta escuela o casa del saber”.
Así recibió Gloria Morocho, directora del Centro Educativo Comunitario Intercultural Bilingüe “Marco Martínez”, a los alumnos en el primer día de clases del año lectivo 2026-2027.
En Patapamba, parroquia Turi, la jornada escolar comenzó con la propuesta que incorpora el kichwa, el español y el inglés, además de conocimientos, costumbres y prácticas de la comunidad.
La escuela “Marco Martínez” forma parte de las 28 instituciones interculturales bilingües que funcionan en Azuay, que reúnen a 127 docentes y 1.193 estudiantes.
En el conjunto de la jurisdicción educativa, que comprende Azuay, Cañar, Guayas, Morona Santiago y una zona no delimitada, existen 1.832 instituciones.
De ellas, 467 corresponden a la modalidad intercultural bilingüe.
En total, estas instituciones reúnen a 11.103 docentes y 192.192 estudiantes, según los registros del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura (Minedec).
Cómo es la educación intercultural bilingüe en Ecuador
La educación intercultural bilingüe articula la formación académica con los conocimientos ancestrales, las lenguas originarias y las prácticas culturales de los pueblos y nacionalidades.
Su aplicación parte de las características de cada territorio.
“El kichwa se enseña como segunda lengua porque la mayoría de niños habla el español», señaló Morocho, oriunda de Nabón.
Entre los adultos todavía existen hablantes de kichwa. Nuestro deber es impartir y fortalecer el idioma”, aseguró.
Cuál es el modelo intercultural bilingüe
La enseñanza se basa en el Modelo del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (MOSEIB), que se organiza mediante procesos y guías, según el nivel educativo:
- Educación Infantil Familiar y Comunitaria (EIFC): para Educación Inicial.
- Inserción a los Procesos Semióticos (IPS): para 1.º de básica.
- Fortalecimiento Cognitivo, Afectivo y Psicomotriz (FCAP): para 2.º, 3.º y 4.º de básica.
- Desarrollo de Destrezas y Técnicas de Estudio (DDTE): para 5.º, 6.º y 7.º de básica.
“Con los más pequeños empezamos con algunas palabras y expresiones en kichwa y vamos incrementando año a año. El himno nacional cantamos en kichwa y la hora cívica cada semana la hacemos en este idioma. Así vamos fortaleciendo poco a poco su uso”, explicó Morocho.
La organización semanal distribuye las lenguas de trabajo. Los lunes y martes se prioriza el kichwa; miércoles y jueves, el inglés; y viernes, el español.
El Centro Educativo Intercultural Bilingüe “Marco Martínez”, nació en 1995 y actualmente tiene 27 estudiantes y docentes bilingües certificados.
Cuenta con una oferta desde Educación Inicial hasta séptimo de Educación General Básica. Sin embargo, esta vez no se han matriculado alumnos en el último año.
Y es que la educación intercultural bilingüe también enfrenta dificultades.
La migración de familias hacia las ciudades reduce la matrícula de las instituciones rurales, especialmente cuando los padres se trasladan en busca de oportunidades laborales.

Comunidad
Camila Naranjo López, líder educativa de la institución, explica que la enseñanza parte del contexto de Patapamba.
“La educación intercultural bilingüe engloba mucho en lo cultural. Trabajamos rescatando las costumbres y tradiciones de nuestros mayores, los sabios”.
Las planificaciones se elaboran a partir de las características de la comunidad, sus celebraciones, conocimientos y prácticas.
La escuela también involucra a las familias en este proceso.
“Shuk Yuyaylla, Shuk Shunkulla, Shuk Makilla”, dice Naranjo, una expresión que resume el propósito de trabajar como comunidad: “un solo pensamiento, un solo corazón, una sola mano”.
La enseñanza no se limita a una asignatura. En Matemática, por ejemplo, los estudiantes utilizan la taptana cañari como recurso para el aprendizaje.
Durante las primeras semanas, hasta el 17 de septiembre, los docentes realizarán actividades de diagnóstico y adaptación.
También visitarán los hogares de los estudiantes para conocer las condiciones en las que viven y recoger información que permita orientar el trabajo escolar.
“Queremos que el aprendizaje esté centrado en el niño y la familia”, señaló Naranjo. La participación de los padres forma parte del modelo porque permite incorporar conocimientos que no necesariamente están contenidos en los materiales escolares.
Calendario y fiestas andinas
El año escolar también se relaciona con el calendario andino y sus cuatro celebraciones principales:
- Pawkar Raymi
- Inti Raymi
- Killa Raymi
- Kapak Raymi.
Estas referencias se incorporan a las actividades educativas junto con los conocimientos relacionados con la tierra y la agricultura.
Naranjo compara el proceso educativo con el ciclo agrícola.
“El inicio del año corresponde a la preparación del terreno, cuando los docentes realizan diagnósticos y refuerzan conocimientos. Después vienen nuevas etapas de aprendizaje hasta llegar a la cosecha, entendida como el resultado del trabajo realizado durante el año”, indicó.
Para Naranjo, mantener el kichwa en una comunidad cercana a Cuenca supone llevar el idioma al aula y utilizarlo de forma cotidiana.
“No podemos dejar nuestras raíces de lado”, concluyó. (I)
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