Más de una vez, por falta de algún ingrediente, he improvisado en una receta con resultados deliciosos. La intención no era mejorar el platillo, sino resolver el problema que tenía entre manos. Eso tiene nombre. Horace Walpole lo llamó serendipia en 1754, inspirado en un cuento persa sobre tres príncipes que resolvían misterios con pistas …







