Cuando me decido a conversar con ustedes, sentado frente a mi máquina de escribir, barajo mis urgencias preocupado y dolido porque tonos grises y ciertas franjas negras nublan mi mente. Tengo ganas de proclamar a los cuatro vientos lo maravilloso que somos los ecuatorianos, lo bien que funcionan nuestras escuelas y universidades, que los partidos …









