No sería descabellado pensar que, gracias a nuestro prurito por las campañas electorales, en el exterior se nos juzgue a los ecuatorianos como una especie de “adictos” a los procesos eleccionarios. Nos dicen que andamos coleccionando certificados de votación o gorras con distintos números y colores. Hasta teníamos fotografías de las papeletas por quién votábamos, …








