Amanecía el domingo con su conocida morosidad de pereza y sueño. Las beatas prestas a su misa y letanía dominguera caminaban a la iglesia. Igual amanecía con vocinglería y malas palabras, dichos y alias, la cárcel de la más alta seguridad del país. Los encargados del desayuno traían con el chirrido de unas llantas sobre …











