Uno de los crímenes más graves cometidos por la industria moderna —con la complacencia de los Estados— ha sido la invasión del plástico. Bajo el disfraz del progreso y la comodidad, se fabricó un océano de objetos desechables que hoy asfixian basureros, suelos, ríos y mares. El plástico no desaparece: se acumula, se fragmenta y …










