Confieso que soy un fracaso en meditación. He intentado aplicaciones, tutoriales, respiraciones guiadas y velas aromáticas que prometían serenidad instantánea. Nada. Mi mente no se relaja; al contrario, aprovecha el silencio para recordarme todo lo que tengo pendiente. Sin embargo, soy muy buena en soñar despierta, una auténtica PRO. Puedo construir conversaciones completas, resolver problemas …








