Lejos está de mí pretender ser analista político. Y, aun si tuviera los méritos y conocimientos para ejercer ese papel, probablemente lo haría con la misma prudencia con la que un sacerdote vive su celibato. Hoy, simplemente, impulsado por las circunstancias coyunturales, me atrevo a esbozar algunas reflexiones sobre aquello que, en mi juventud, cuando …









