Escuchamos con frecuencia referirse a otras personas calificándolas como buena gente. Fulano o zutana están metidos en líos, tienen chanchullos, hay indicios varios en su contra, sospechas fundadas sobre su mal proceder, pero “son buena gente”. En muchos casos el calificativo se adjudica porque la persona en cuestión ha sido simpática en un encuentro casual …









