Es hermoso contar con ustedes, lectores de El Mercurio, a pesar de no conocernos, físicamente; de tanto recorrer viejos caminos, hemos terminado por hermanar nuestras reminiscencias y anhelos. De familia a familia, permítanme confiarles algo muy personal. Los descendientes, directa o indirectamente, de Adelaida Iñiguez y Benjamín Torres somos más de medio millar; cada uno …








