La designación del Fiscal General del Estado es un asunto de Estado. No supone una cuestión de cálculos, miramientos utilitarios, menos fórmulas superficiales en su tratamiento. Rebasa partidismos y antojos. Primero. Designar al nuevo Fiscal debe tener la talla de un proceso serio, ético, riguroso, que piense en el país y no en el metro …







