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El Midazolam, un fármaco usado para sedar a los pacientes con COVID, escasea en Cuenca

Imagen referencial.

La escasez de fármacos necesarios para la atención de los pacientes de diferentes enfermedades es un recordatorio de que la pandemia del coronavirus aún no ha terminado. Actualmente, en Cuenca los hospitales tienen dificultades para adquirir medicamentos de tipo sedo analgésicos, como el Midazolam.

Esta problemática afecta en su mayoría al sector de atención público, asegura el intensivista y vicepresidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cuidados Intensivos, Fernando Ortega.

La escasez de estos fármacos, utilizados en la atención intrahospitalaria, se ha intensificado con la llegada de la pandemia y durante los últimos meses del año anterior. “Este problema no solo se da en la ciudad de Cuenca, es un problema a nivel del país y de Latinoamérica, a nosotros nos afecta en mayor medida porque estos medicamentos son importados, esa dependencia hacia otros países es un factor que ha provocado que no se puedan cubrir las cuotas necesarias de los medicamentos en los hospitales públicos”, afirma Ortega.

El fármaco Midazolam es un medicamento inductor del sueño de acción corta, utilizada antes de procedimientos y cirugías médicas para causar somnolencia en los pacientes, evitar los recuerdos del evento y aliviar la ansiedad.

El especialista explica la extrema necesidad de medicamentos como el Midazolam y Propofol para el tratamiento de pacientes con COVID que llegan a la unidad de cuidados intensivos (UCI) para recibir ventilación mecánica como parte de su soporte.

“Una parte importante en el tratamiento por ventilación mecánica es la sedación y la analgesia adecuada del paciente, el cual es sometido a un proceso de intubación orotraqueal que causa mucha incomodidad, y para que los pacientes puedan tolerar ese tratamiento es necesario hacer uso de estos fármacos que actúan como sedantes y alivian el dolor”, explica.

El promedio de dosis que necesita un solo paciente es 10 ampollas al día dependiendo de su peso. En el caso del Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) José Carrasco en Cuenca, “existen 26 pacientes en las unidades de cuidados intensivos, se requieren aproximadamente alrededor de 260 ampollas diarias, si calculamos esto de manera mensual, necesitaríamos un estimado de 7.800 dosis de Midazolam, esto es muy dependiente del número de pacientes que se tenga en las unidades y de acuerdo a los procesos en los que se utilice”, detalla Ortega.

Estos fármacos hospitalarios necesitan de una receta especial, porque están sometidos a vigilancia del movimiento de psicotrópicos y estupefacientes. Son los hospitales y clínicas los que deben proveer del medicamento a los pacientes, sin embargo, debido a la escasez los ciudadanos han optado por buscar el medicamento de manera externa.

Durante el mes de septiembre del 2020, la Sociedad Ecuatoriana de cuidados intensivos trabajó en un protocolo de sedación y analgesia para casos de emergencia en pacientes COVID que hace usos de nuevas alternativas, para mitigar la escasez de Midazolam y Propofol, pero los resultados que se obtienen no son los buscados, asegura el especialista: “Podríamos hablar de que tan solo en un 30% de los pacientes se logra el proceso de sedación y analgesia que se necesita, en especial en los pacientes por Covid, esto resulta un problema y aumenta el riesgo de muerte, por eso es urgente el uso de fármacos de primera opción como el midazolam”.

A la escasez de este fármaco se suma la saturación del sistema hospitalario. Según el último reporte de las casas médicas, en Cuenca las Unidades de Cuidados Intensivos están al 100 %, por lo que sus autoridades hacen un llamado a no bajar la guardia en este momento de la pandemia. (I)

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