Al comenzar el año 2026 es oportuno analizar las perspectivas que se pueden visualizar para el país, en los ámbitos político, económico y social.
En lo económico persistirá el abultado déficit fiscal, lo que podría llevar al Gobierno a la adopción de medidas económicas que, en consonancia con lo acordado con el FMI, podrían contemplar nuevos incrementos de impuestos, eliminación de otros subsidios (¿la electricidad, el gas?), más despidos de empleados en el sector público, privatizaciones de empresas, etc.; a lo que podría añadirse la no entrega de los recursos económicos suficientes para la ejecución de los presupuestos en diversos sectores del Estado. Adicionalmente, seguirá incrementándose el endeudamiento interno y externo del Gobierno.
Por otro lado, la posibilidad de una reactivación económica consistente y sostenida (especialmente del sector productivo) continuará sin concretarse; pues la inversión productiva nacional y extranjera seguirá baja, con sus consiguientes efectos sobre el nivel de empleo.
En cuanto a lo social, debido al desinterés o a la insuficiencia de gestión mostrada hasta ahora por el régimen, es muy probable que persistan los problemas de desatención en los hospitales públicos, en los centros educativos estatales (que incluyen a las Universidades), en la infraestructura vial, etc. En este mismo ámbito, y en vista de que hasta ahora la publicitada estrategia de seguridad gubernamental ha fracasado, muy posiblemente los niveles altos de inseguridad y criminalidad en el país (evidenciados en 2025) persistirán en 2026.
También, como consecuencia de la pervivencia de los problemas sociales y económicos, y si persiste la falta de gestión gubernamental para resolverlos, es probable que en 2026 se generen nuevos conflictos y protestas sociales.
En lo político, en general seguiremos con la fuerte polarización entre Gobierno y oposición (especialmente correista), con la débil fiscalización a los casos de corrupción denunciados en contra del Gobierno; un Gobierno cuyo creciente desgaste, ante la población, tratará de ser enfrentado con la conocida campaña publicitaria de que estamos en un “nuevo Ecuador”.
Lo positivo quizás, en 2026, venga con las satisfacciones que pueda darnos la selección en el mundial de fútbol. (O)









