Los vecinos del barrio Yaruquí, en el sector Totoracocha, se mantienen unidos, comparten actividades comunitarias y afrontan de manera conjunta los problemas de infraestructura e inseguridad que afectan a la zona.
El barrio ocupa un amplio espacio comprendido entre las avenidas Yanahurco y González Suárez, muy cerca de la ciudadela Las Retamas. Se trata de un sector principalmente residencial, aunque también registra una importante actividad comercial. con una variedad de negocios.
Un parque constituye su principal atractivo: un espacio que cuenta con una gruta, camineras y áreas verdes, donde se respira un aire fresco. En este lugar, los vecinos acostumbran a realizar actividades físicas, especialmente durante las mañanas.
Precisamente, los moradores aspiran que las autoridades ejecuten obras complementarias. Según Roberto Mosquera, existe el compromiso del Municipio de contratar la construcción de una casa comunal y una cancha de uso múltiple.
La casa comunal es una necesidad urgente, ya que el barrio no cuenta con un espacio adecuado para realizar reuniones, ni actividades como los bingos que organizan cada 15 días para recaudar fondos y cubrir diversas necesidades que surgen con el tiempo. Mosquera comenta que, ante la falta de infraestructura, suelen reunirse en una pequeña explanada dentro del parque, afrontando las dificultades que impone la interperie.
Para Vicente Cordero, vecino y reconocido como una leyenda del indor cuencano, la cancha de uso múltiple es un espacio clave para impulsar la práctica deportiva entre niños y jóvenes, quienes actualmente deben acudir a escenarios de barrios vecinos para divertirse.
Inseguridad en el barrio

La mayoría de moradores concuerdan en que los problemas de inseguridad se originan por la presencia de personas sospechosas que acuden al vecino parque Guataná, el cual limita con el parque del barrio, para cometer actos delictivos. Además, señalan la existencia de una casa abandonada que ha servido como refugio de personas en situación de indigencia.
Raúl Alvarado, vecino del sector, comenta que en horas de la noche, especialmente los fines de semana, llegan jóvenes para fumar, consumir alcohol y protagonizar otras situaciones que resultan preocupantes. Asegura, que, cuando se comunican con la Policía, la respuesta suele ser tardía o, en ocasiones, no acuden debido a la falta de personal para cubrir la totalidad del sector Totoracocha.
Pese a estas dificultades, el barrio mantiene una sólida organización comunitaria, pues cuando se presenta alguna situación irregular, los vecinos se alertan entre sí, salen de sus viviendas, se apoyan mutuamente y enfrentan el problema de manera conjunta.

Durante el recorrido por el barrio, un grupo de policías se hizo presente e informó que atienden los llamados de auxilio y realizan intervenciones cuando se presentan incidentes; sin embargo, reconocieron que su campo de acción es demasiado amplio, lo que dificulta una respuesta oportuna en todos los casos.
El barrio Yaruquí tiene más de 50 años de creación, inició con calles empolvadas y, con el paso del tiempo, ha ido mostrando un nuevo rostro, a la espera que se solucionen las problemáticas que aún lo afectan.
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