Los niños y jóvenes que acudimos al Oratorio María Auxiliadora, en las décadas del 60 al 80, disfrutamos inmensamente del ejemplar religioso, participando en la alegre misa dominical con el infaltable anuncio de las clásicas películas Tarzán y Durango Kid, luego recibiendo las galletas y leche klin. Aprendimos teatro y música sin que pueda faltar su himno “Auxiliadora Madre de Dios, dulce esperanza del pecador”, jugar futbol, básquet, tenis de mesa y futbolín. La premisa básica era prepararnos para ser ¡buenos cristianos y honrados ciudadanos!, el respeto máximo a las oratorianas.
Los jóvenes no entendíamos cómo el Sacerdote doctor en botánica y ciencias naturales, músico, pianista y compositor graduado en prestigiosas universidades italianas, quien arribo en 1923 como misionero primero a Guayaquil, luego a la recóndita amazonia ecuatoriana y por fin a Cuenca para quedarse por el resto de su vida, haciendo un formidable trabajo en beneficio de la región, abriendo una escuela agrícola, creando la Escuela de artes y oficios, luego el Colegio Técnico Salesiano, podía vivir con tanta austeridad. Alguna vez los oratorianos le regalamos una sotana nueva que luego de agradecernos cálidamente la usó tan solo por un par de semanas.
Su entrega total era por los más pobres a quienes amaba entrañablemente. Siendo común verlo con zapatos rotos, una larga y descuidada barba blanca, pero que inspiraba gran respeto y admiración al apóstol de los pobres, el sabio y santo multifacético, el hijo adoptivo de Cuenca.
Este fin de semana, 30-31 de enero, se vivió la gran fiesta salesiana con un maravilloso concierto de «música sacra» y la participación de varios coros polifónicos de cuenca, la solemne eucaristía celebrada por el Señor Arzobispo Marcos Pérez y la bendición de la nueva Capilla edificada junto al santuario María Auxiliadora en la que permanecerán los restos del venerable Padre Carlos Crespi Croci.
Los vecinos, todos los cuencanos podremos visitarle y alegrarnos recordando su vida testimonial de entrega y servicio hacia los más necesitados en su camino hacia la Santidad. (O)









