En busca de sentido

Daré unas pinceladas sobre un médico extraordinario que estuvo recluido en uno de los campos de concentración nazis y que, gracias a su formación médica y psiquiátrica, acompañada de una profunda sensibilidad ante la problemática existencial del ser humano, desarrolló una escuela psicológica denominada Logoterapia, conocida también como la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia, después del Psicoanálisis de Freud y de la Psicología Individual de Adler.

Se llamó Logoterapia, de Viktor E. Frankl, que junto con el análisis existencial fueron de una sola moneda: la una cara constituye un método de tratamiento psicoterapéutico, la otra representa una orientación antropológica de la investigación. El logos, tiene que ver con la parte noética, espiritual, para encontrar una terapia por medio del “sentido” o del “significado”. Se trata de un enfoque existencial-humanista. 

Si de Freud, estudiando el psicoanálisis, se pueden conocer los rasgos esenciales de vida, algo similar puede afirmarse de Frankl estudiando la logoterapia; por ello, nada mejor que acercarse a su obra “El hombre en busca de sentido”. Frankl fue prisionero en los campos de concentración nazis, experimentó en carne propia lo que significa una existencia desnuda y aparentemente carente de sentido, y aun así llegó a la convicción de que la vida es siempre digna de ser vivida.

El vacío existencial no es una abstracción académica, sino una experiencia cotidiana. La angustia, la depresión y la huida hacia distintas formas de adicción —alcohol, tabaco, drogas ilícitas o psicofármacos— son síntomas cada vez más visibles en nuestra sociedad. Frente a ello, la logoterapia no promete eliminar el sufrimiento, pero sí algo esencial: encontrar un para qué, que permita soportar el cómo.

La reciente pérdida de mi pequeño Charlie, el más fiel de los seres que he conocido, me ha confrontado con la pregunta por el sentido y con la fragilidad de la existencia. Desde ese lugar, no hablo solo desde la teoría, sino desde la experiencia, la que he intentado compartir con personas cercanas los momentos de profunda angustia.

A modo de cierre, recuerdo un fragmento de una carta dirigida a un ser querido que atravesaba una situación similar: “…Alguna vez te compartí libros para pensar la vida, entre ellos los de Viktor E. Frankl, quien habla de la búsqueda de sentido. Hoy no quiero hablarte desde la teoría, sino desde la experiencia que he soportado. La vida, a veces, duele sin una explicación clara; y cuando el dolor nos sobrepasa y no le encontramos sentido, aparecen la angustia, el miedo y la desesperación. Esto no significa debilidad: significa, simplemente, que somos humanos…” (O)

Dr. Edgar Pesántez

Dr. Edgar Pesántez

Médico-Cirujano. Licenciatura en Ciencias de la Información y Comunicación Social y en Lengua y Literatura. Maestría en Educomunicación y Estudios Culturales y doctorado en Estudios Latinoamericanos.