Decenas de familias se concentraron en la orilla del río Machángara el 16 de febrero de 2026, para disfrutar del Carnaval.
Cañones de espuma, piscinas para refrescarse y agua fueron parte del tradicional juego en el festival Bakansote, que se realizó en la plataforma de la ciudadela Kennedy.
Niños, jóvenes y adultos ocuparon el espacio desde la mañana hasta las 18:00, en una celebración que combinó juego, música en vivo y gastronomía típica.
Entre risas y gritos, grupos de amigos se lanzaban agua con baldes y pistolas plásticas. Las piscinas ofrecían un respiro ante el sol del mediodía.
El evento, organizado por la Prefectura del Azuay y su empresa AgroAzuay, reunió a emprendedores de parroquias rurales de Cuenca y de la provincia. Ellos participaron también en el Festival Interparroquial del mote pata y de los dulces tradicionales de Carnaval.
“Este Carnaval del río Machángara concentra a 40 parroquias de la provincia. Aquí se expone la comida y los dulces de temporada, pero también es un encuentro entre la familia rural y la familia urbana”, explicó Hugo Dután, gerente general de AgroAzuay.
Gastronomía
En los puestos, el aroma del mote pata competía con el de las papas con cuero.
Rosa Ochoa ofrecía el chancho hornado con papas y ají. “A la gente le gusta lo nuestro, el carnaval es una de las fiestas que más se disfruta en familia”, comentó.
Dolores Paraguachi, de Sayausí, atrajo a decenas de visitantes con la cascarita, cuy, sancocho y los llapingachos. “El Carnaval es alegría, es compartir entre familia y amigos. Aprovechamos para comercializar nuestros productos y esto ayuda a la economía de la casa”, señaló.


Desde Nulti, Alicia Lucero, de la panadería Doña Ali, llegó con pan de Carnaval y dulces de siglalón, además de dulce de higo, de leche y de durazno. “Todo es hecho de manera tradicional. La gente busca esos sabores que solo aparecen en esta época”, aseguró.
Los productores también ofrecieron frutas de temporada como manzanas, duraznos, peras.
Familias disfrutan del Carnaval
Entre el público estuvo Flavio Granda, originario de Loja y radicado en Cuenca, quien llegó desde tempranas horas con su esposa, su suegra y su familia.
“Vinimos por la comida típica y para ver los artistas. El juego empezamos con la carioca, pero el agua es infaltable en el Carnaval. Lo importante es disfrutar en familia”, contó con su rostro impregnado de maicena.
Turistas de la Costa aprovecharon el feriado para acercarse al río Machángara. María Cedeño, de Manta, dijo que le sorprendió la organización. “En la Costa vivimos el Carnaval de otra forma, más playero. Aquí me gustó que se combine el agua con la comida tradicional. El mote pata no lo había probado y me encantó”, afirmó.
Desde Ibarra, Samuel Navarrete viajó con su familia. “Nos hablaron del festival y decidimos venir. Es distinto a lo que hacemos en el norte, pero tiene su encanto. La oferta gastronómica es variada y el ambiente es familiar”, comentó.
El festival cerró a las 18:00. El Bakansote volvió a convertir la ribera del Machángara en punto de encuentro para celebrar el Carnaval entre agua, comida y comunidad. (PNH)-(I)
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