Desde las esferas de la “Justicia” “son ciegos” para resolver de alguna manera el flagelo de la corrupción, que debilita significativamente el desarrollo nacional. Es decir, a lo largo de los años repito, con un poco de paciencia y espera, tarde o temprano el verdadero “Yo” de las personas sale a la luz.
En los casos legales, los que hacen este trabajo, si lo hacen bien se comprueba la tesis, y seremos testigos del dibujo personal, si se confirma, no será un dibujo bien valioso sino un cuadro en oleo de los involucrados. Y, por otro lado, quedará un dibujo bien valioso de los que trabajaron afanosamente para presentarnos de cómo ha evolucionado la mezquindad en la sociedad.
En estos tiempos, ni la palabra empeñada, o la amistad, el cariño, y el respeto son suficientes. Los ideales y los objetos comunes son temporales, la condición de socio o copartidarios de una causa no significa nada. Cuando se mueve una minúscula partícula del verde universo del dólar, hasta allí llegan todos los acuerdos, ante todo. “Yo me beneficio por encima del tuyo” “Quítate para ponerme yo” y las promesas expuestas para trabajar por el bien común, son desechadas sin escrúpulos.
Nuestra mayor desventaja es la cultura del oportunismo. Los que nos han liderado perdieron el sentido del compromiso con el futuro y el bienestar de los que vienen, por la conveniencia de lo que me puede tocar ahora, mientras que el ciudadano común vive las penurias cotidianas para llevar adelante las exigencias de la vida, sin oportunidades de una mejor educación, seguridad; en una sociedad cada vez más deshumanizada, que dibujan sus mezquindades, su desfachatez por encima del bien social, en sus más bajos instintos de humanidad, y sus ridículas ínfulas de superioridad social. (O)





