De manera histórica, los distintos países del continente americano han buscado vías de colaboración. Para ello han creado organismos internacionales, suscrito tratados y promovido reuniones de jefes de Estado con el propósito de mantener una agenda común de integración. En muchos casos, esta búsqueda ha estado orientada a replicar las buenas prácticas de otros continentes que cuentan con organismos supranacionales.
Sin embargo, quien ha llevado la batuta en estos procesos ha sido Estados Unidos de América, con el objetivo de impulsar dicha integración mediante diversos mecanismos de cooperación.
Una muestra de ello es que, en materia de preservación de los valores democráticos y protección de los derechos humanos, entre otros aspectos, se crearon no solo organismos internacionales, sino incluso verdaderos sistemas interamericanos de protección de los derechos humanos.
Posteriormente, la agenda estuvo marcada por el comercio internacional, con el objetivo de eliminar barreras arancelarias y promover el libre comercio en las Américas. Este propósito se intentó materializar a través del ALCA, aunque finalmente fue reemplazado por la suscripción de Tratados de Libre Comercio (TLC) de carácter binacional con distintos Estados.
No obstante, el nuevo orden internacional también ha impactado al continente americano, y los mecanismos de cooperación institucional se han orientado hacia el combate contra el narcotráfico, la migración ilegal y el crimen transnacional. En ese contexto, en Doral, Estados Unidos, surgió el “Escudo de las Américas” (Shield of the Americas), liderado por el presidente Donald Trump y que reunió a un total de 12 jefes de Estado.
Frente a ello, también pueden plantearse otras lecturas más allá de la seguridad. Una de ellas es la tendencia ideológica de los mandatarios convocados, alineada con posiciones conservadoras y de la derecha latinoamericana, así como el mensaje que Estados Unidos envía a la región respecto de que resulta preferible alinearse con el país del Norte y no con China, como ocurrió con numerosos gobiernos de la denominada “marea rosa”. Solo el tiempo dirá si esta tendencia se consolida en las elecciones previstas en los próximos meses en la región. (O)
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