Sana envidia 

Desde 1990, año en que se posesionó Patricio Aylwin como presidente de Chile, después de ganar las alecciones a Augusto Pinochet, la hermana república ha tenido un período de estabilidad democrática que ya va durando como como 36 años y que, a pesar de los avatares y dificultades que se han tenido que superar, una semana atrás se consolidó con la posesión de José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile. Y no se trata de cuál ha sido la ideología de tal o cual mandatario. sino que, aun tomando en cuenta las diferencias ideológicas, la madurez política de la dirigencia y del electorado es digna de destacarse como la protagonista de tal estabilidad. 

Como ya se va haciendo costumbre, y pésima costumbre, a la posesión de Kast no asistieron loa jefes de estado a los que Javier Milei los llama “zurdos”, y seguramente el “desaire” obedecerá a que, en una de las últimas posesiones de un “zurdo”, no asistieron, asimismo, los jefes de estado neoliberales. Qué más da, parece una riña entre niños en que el grupo dueño de la pelota se va llevando el balón, antes de que termine el partido, porque está perdiendo. 

Ojalá el presidente Kast no caiga en el error de cometer los mismos desatinos que él, durante la campaña, criticó al expresidente Boric y al movimiento que éste representaba. Un gobernante sagaz e inteligente debe tener muy claro que quienes lo favorecieron con el voto, lo hicieron porque simpatizaron con sus propuestas o porque no les gustaba las propuestas del rival, no es buen negocio entonces insistir en arbitrariedades y, peor aún, arrogancias, sobre las que el electorado ya se pronunció con anterioridad. La cultura política no es un “bien” que florece de un momento a otro. Hay que saber cultivarla con paciencia y perseverancia, en el pleno conocimiento de que no existe mejor abono para tal fin, que la verdad y el buen ejemplo. Lo que es difícil entender, para ecuatorianos y peruanos, es el porqué, con un “espejo” tan claro en plena vecindad, no hemos sido capaces de aprender y beneficiarnos de tal circunstancia. El “cambio”, el “nuevo rumbo”, el “nuevo país”, deben desterrarse de las tarimas e instalarse en la práctica cotidiana. (O)

Dr. Juan Castanier

Dr. Juan Castanier