Por las tranqueras

Que alguien se les entre por las tranqueras a ciertos candidatos a alcaldías y prefecturas no es nada descabellado. Ya ha ocurrido, además.

Claro, ninguno, por el momento, es candidato oficial, excepto, por ejemplo, los que aspiran a ser reelegidos, como los alcaldes de Quito, de Cuenca, en su orden, Pavel Muñoz y Cristian Zamora. 

El de Guayaquil, Aquiles Álvarez, quien no negó tal pretensión, casi, casi que imposible, con mayor razón si está detenido; y difícilmente cambiará su situación jurídica mientras el índice del actual mandamás de la república le señale a la Justicia hacia dónde debe apuntar.

En el caso de Cuenca, aún no hay certezas sobre quienes serán los contendores de Zamora, excepto uno que otro que se promociona en redes sociales, sin convencer ni a su propia sombra.

¿Cuál será el postulante del oficialismo? Difícil saberlo. La verdad es que no tiene un “peso pesado”. Ni sus asambleístas han dado la talla política para serlo, así que husmeen hasta en el polvo.

Quien lo sea tendrá que, teóricamente, vérselas con Zamora. Y, a lo mejor, con uno u otro más que entre en la pelea. Los demás, que serán quien sabe cuántos, incluyendo a algunos ex, harán el papel de “vacas locas”.

Si el oficialismo logra ponerse en línea de largada junto al actual alcalde podría “arder Troya”. Y ya pone las primeras brazas.

Si eso ocurriera, alguien podría entrárseles por las tranqueras. Es decir, ni el uno, ni el otro, sino, el menos pensado.

Ya ocurrió. En la “pelea” entre Marcelo Cabrera y Paul Carrasco el electorado prefirió a Pedro Palacios. Entró por las tranqueras. Lo mismo diríase de Zamora, por quien nadie apostaba un centavo. 

El oficialismo, políticamente anda de capa caída en Cuenca, diríase que en todo Azuay; y las razones la gente intuitiva lo sabe.

Zamora, en teoría lleva la delantera. Dice tener el 80 % de respaldo a su gestión, aunque esto no siempre se traduce en votos. Además de que él mismo se auto erosiona.

Entonces, en esa pelea eventual, que sería a muerte, alguien podría meterse por las tranqueras. A frotarse las manos.

Eso mismo podría suceder en las demás ciudades, en especial en aquellas donde el noboísmo intenta apoderarse de alcaldías y prefecturas. 

¿Ganar la alcaldía de Guayaquil? ¿La de Quito? Mmm.

No solo el desgaste del poder, sino el abuso que se está haciendo del poder, le pasarán factura al oficialismo. 

Si finalmente la RC queda suspendida, el noboísmo ni crea que ganará espacios. Se abrirán las tranqueras para otros.

Así que, por ahora, a ver las cosas con el “rabo del ojo”. Aunque ni tanto. (O)

Lcdo. Jorge Durán

Lcdo. Jorge Durán

Periodista, especializado en Investigación exeditor general de Diario El Mercurio