Solo en este país rocambolesco y del cambalacheo puede ocurrir que las elecciones previstas para febrero de 2027 se adelanten para noviembre de 2026.
¡Albricias!, habrían gritado los prorrogados tantas veces en el CNE para tomar tan burlesca decisión, como burlesca es la recomendación de su presidenta para que los ecuatorianos leamos bien el Código de la Democracia, o que entendamos que no es lo mismo adelantar la fecha de las votaciones que las elecciones. ¡Qué cantinflada ah!
Si ese papelón descaparazona a esos iluminados, se creería que hace lo mismo con los sesudos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, que solo les faltó predecir que en 2027 se nos viene el diluvio y que debemos, desde ya, fabricar un arca similar a la de Noé.
Sembrar miedo para tomar decisiones atropelladas o de “fuerza mayor” es parte del escenario político en este país, mejor conocido, y con sobradas razones, como “Absurdistán”.
Pero bueno, solo resta elevar a una categoría superior a la NASA a nuestro Inamhi por presagiar que el fenómeno de El Niño se está calentando mar adentro, desde donde vendrá para anegar todos los recintos electorales, hasta podría llevarse a los miembros de la JRV, ni se diga las urnas, los certificados de votación; o hasta aguar la tinta puesta para que los votos consignados a favor del candidato G se pasen a los del candidato Z.
Tan siniestros informes sirvieron para que la susodicha Secretaría recomiende a los atornillados de por vida en el CNE para que adelanten las elecciones; ele, ele, perdón, de las votaciones.
Lo que no cuadra es por qué, horas después de la resolución, el director del Inamhi prefierió renunciar. Lo que vale tener decoro.
Y los “ceneístas”, no todos por si acaso, acogieron la sugerencia; así que todos a las urnas en noviembre próximo; y todo para satisfacción de quien cree, con alguna salvedad, que democracia es igual a dictadura democrática; y está convencido de que “el Estado soy yo”; y, por lo tanto, sobre mí, ni el Papa, peor los jueces, mucho peor la prensa crítica, en proceso de extinción en “Absurdistán”.
La democracia se va erosionando. Las voces críticas escasean. Unos cuantos, y entre esos cuantos algunos de no creer, por querer que el correísmo desaparezca, aceptan que se instale un nuevo autoritarismo que, bien camuflado, persigue a medios de comunicación, quiere dirigir a todos los organismos de control, comenzando por la Justicia, y hasta busca jugar solito en la cancha electoral con árbitro propio. Y todos, callados.
P.D. ¿Qué hará, desde ahora mismo, la SNGR para mitigar los impactos de El Niño en 2027? (O)




