Me refiero al mundo social, y en especial a nuestro mundo en su realidad, en este aquí y ahora de tensiones graves y desde luego con las tragedias existenciales que causan, no es cuestión de este siglo ni de este decenio, es la historia del proceso que vive la humanidad desde cuando la razón nos hizo comprender que somos seres animados por una mentalidad formada largamente para unos desde la creación universal para otros cuando la evolución del primate irracional en condiciones específicas alumbró en el cerebro la idea de comprender la inmensidad del proceso evolutivo que llega al homo sapiens y, proceso que se supone continúa para nuestra especie, y hasta cuando se llegue a la plena humanización.
¿Será posible?
Pregunto así, porque el instinto del primate aún late en los poderes fácticos que dominan al mundo y en las mafias que atosigan gran parte de su geografía. El resultado es el mismo. Destrucción y muerte. Cada uno de aquellos poderes se reserva su zona de influencia sin importarles lo que sus ciudadanos consideran y saben que vivir en paz y libertad es su derecho. Pero tal postulado de la razón pura y ética natural no lo entienden los sátrapas que prevalecen contra todo sentido del respeto que nos debemos. Ucrania, Palestina, la misma Israel, Tywan o las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Cuba, entre tantos otros estados son las piezas de la intromisión explosiva desde hace decenios de la URSS a su momento y hoy Rusia, China, los ayatolas de Irán en disputa contra EEUU con la posibilidad de la guerra nuclear que es un punto sin retorno con la grave crisis institucional de nuestros países en el aquí mismo de la presión criminal del delito internacional. Solamente nos queda la fortaleza de nuestra fe con la capacidad de proponer el encuentro con el derecho a vivir y vivir en paz.
Ése es el desafío para la lucidez del espíritu humano. (O)










