La neuroplasticidad

Nuestro cerebro es el órgano más maravilloso y complejo del ser humano. Es responsable de todo lo que somos y forma parte del sistema nervioso central. Envía y recibe señales a través de millones de neuronas. El cerebro tiene varias funciones específicas, como el pensamiento; además, regula el equilibrio y se encarga de la respiración y del ritmo cardíaco. Nunca descansa y, durante la noche, sigue activo procesando información y preparándonos para el nuevo día.

Antes se creía que el cerebro era un órgano estático, pero la ciencia ha demostrado que es dinámico y que puede cambiar a lo largo de la vida. A esta cualidad se le llama neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro de modificar sus conexiones neuronales. Esto ocurre cuando aprendemos algo nuevo, cuando practicamos algo diferente o cuando cambiamos un hábito. Es decir, funciona como una red interna que cada vez se vuelve más eficiente.

La neuroplasticidad demuestra que, cuando una persona sufre alguna lesión cerebral o un trauma, puede recuperar sus funciones gracias a la capacidad del cerebro de cambiar y renovarse. Esto también es posible al crear nuevos hábitos y formas de pensar. Es decir, lo que hacemos cada día influye en el funcionamiento de nuestro cerebro. Esto significa que “nunca es tarde para aprender”.

La neuroplasticidad demuestra que siempre tenemos la oportunidad de sanar y crecer. Por el contrario, si el cerebro permanece estático, con las mismas rutinas, “con lo mismo y lo mismo”, se queda sin renovarse ni cambiar. Por eso, no debemos quedarnos en el pasado. El cerebro está en constante cambio y siempre exige afrontar nuevos desafíos y esfuerzos para salir de la zona de confort. (O)

Dr. Nicanor Merchan Luco

Dr. Nicanor Merchan Luco

Periodista. Licenciado en Humanidades. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Máster en Antropología del Desarrollo y Doctor en Arqueología. Se desempeña como director de El Mercurio. Escribe, principalmente, sobre temas ambientales.