El cuencano Jorge Moscoso, un emprendedor en Chiquintad, la «Esmeralda Azuaya»

El sol cae con claridad sobre Chiquintad, la parroquia que recibe su nombre por el intenso verde que caracteriza la Esmeralda Azuaya. Desde lo alto de su terreno, Jorge Moscoso observa Cuenca a lo lejos, una ciudad que se extiende luminosa y pequeña, como si pudiera caber en la palma de su mano. A sus 73 años, Jorge mantiene un ritmo incansable, vigilando su ganado y trabajando la tierra, como si cada loma fuera parte de su rutina diaria.

En un lugar donde la migración ha dejado casas vacías y despedidas repetidas, Jorge decidió regresar y construir su futuro desde las raíces del campo, mientras muchos otros se alejaron buscando oportunidades.

Orígenes de Jorge Moscoso: del suroeste del Azuay a la larga aventura


Un total de 61 cabezas de ganado hay en la hacienda de Jorge Moscoso donde se genera trabajo local dando oportunidades a familias de la zona. / Xavier Caivinagua A.

Jorge nació en el cantón San Fernando en 1953, en una familia vinculada profundamente al campo. Su infancia transcurrió rodeado de caballos y potreros, y aprendió desde joven que el esfuerzo es fundamental. Aunque comenzó a estudiar Medicina, la falta de recursos lo llevó a tomar una decisión importante: emigrar a Canadá.

Al llegar a Toronto, empezó limpiando mesas en un restaurante, como tantos migrantes. Sin embargo, Jorge aprendió rápidamente el idioma y las técnicas de una cocina exigente, ascendiendo hasta convertirse en chef y dueño de su propio restaurante. Pasaron 19 años de trabajo constante, construyendo una vida estable y ayudando a otros ecuatorianos, pero el campo nunca dejó de latir en su corazón.

El regreso al Ecuador: una decisión por el amor y la tierra


La producción alcanza cerca de 330 litros diarios de leche y unas 130 libras de queso.
/ Xavier Caivinagua A.

El regreso de Jorge a Ecuador no fue casual. Fue un proceso que se forjó con el tiempo, y tuvo una razón muy clara: Anne Baxter, su esposa. Anne, originaria de Yorkshire, Inglaterra, encontró en Chiquintad un lugar inesperado que resonó profundamente con ella. A pesar de su origen inglés, la vida en el campo ecuatoriano le resultó cercana y familiar. «Me encanta Chiquintad, todo este lugar es para mí», dice con un acento que mezcla su origen con sus años en Ecuador.

Decidieron regresar a Ecuador cuando Jorge tenía poco más de 30 años. Aunque llegaron con deudas, tenían una meta clara: construir algo propio desde cero. En Chiquintad, adquirieron una hacienda y empezaron a criar ganado, siguiendo la tradición familiar. No obstante, el camino no fue fácil. Enfrentaron dificultades, pero una de esas crisis llevó a Jorge a transformar su enfoque: en lugar de depender de otros, empezó a producir queso a partir de la leche de sus vacas.

El emprendimiento de Jorge Moscoso, producción de queso Durango

El emprendimiento de Jorge en Chiquintad comenzó con paciencia y dedicación. Cada mañana, la leche de sus vacas llega a una marmita de acero, donde se calienta y se deja cuajar, sin químicos ni atajos. El resultado es un queso artesanal, conocido como Queso Durango, que lleva el nombre elegido por su hijo Sebastián.

Con una producción de aproximadamente 330 litros de leche diarios y 130 libras de queso, el queso Durango se distribuye a tiendas locales, llevando no solo un producto, sino una filosofía de trabajo basada en el esfuerzo y la constancia.

El apoyo silencioso en el proyecto familiar


Anne Baxter y Jorge Moscoso se conocieron en Canadá y decidieron por viajar a Ecuador y establecerse en la parroquia Chiquintad. / Xavier Caivinagua A.

Anne, su esposa, ha sido un pilar fundamental en este proyecto. A pesar de ser extranjera, se adaptó rápidamente a la vida en el campo, aprendiendo el idioma y las costumbres. «Soy fuerte», afirma sin alardes, una verdad que ha demostrado día tras día. En Chiquintad, Anne formó su hogar, crió a su hijo y construyó una vida que ahora le pertenece, participando activamente en el día a día de la hacienda.

Oportunidades y compromiso con el trabajo

La hacienda no solo es un negocio familiar, sino también un espacio de oportunidades. Jorge ha dado trabajo a personas que llegaron con dificultades y ha sido un referente de estabilidad. Con una filosofía de esfuerzo y segundas oportunidades, Jorge observa el crecimiento de quienes lo rodean y se asegura de que todo en su hacienda funcione de manera impecable.

Cada día, Jorge recorre el terreno, revisando el estado de sus animales y asegurándose de que todo esté en su lugar. Para él, el descanso no es una opción, solo la continuidad. Y al final de cada jornada, vuelve a su mirador natural, donde el paisaje se abre ante él, y Cuenca brilla a lo lejos mientras el campo permanece en un silencio profundo.

La constancia de un hombre y su legado en Chiquintad

La historia de Jorge Moscoso es un testimonio de trabajo, perseverancia y amor por la tierra. Su decisión de regresar a Chiquintad, lejos de la ciudad y en busca de un futuro mejor, ha permitido construir un legado que combina tradición y emprendimiento. Con el apoyo de su esposa, Anne, y un compromiso constante con el campo, Jorge demuestra que, a pesar de las adversidades, el esfuerzo y la dedicación pueden transformar cualquier sueño en realidad. (I)

Una gestión que fomenta el desarrollo rural


Willan Yuquilima, presidente del GAD Parroquial de Chiquintad, mira el queso Durango que se vende en la tienda de Laura Albarracín, en el sector de El Salado. / Patricia Arpi

El impulso al campo en Chiquintad nace gracias a una gestión efectiva del GAD Parroquial. El presidente de esta entidad, Willan Yuquilima, destaca que apoyar a los productores locales es esencial para generar condiciones favorables que permitan a sus iniciativas prosperar. Uno de los principales enfoques de la gestión es garantizar que las vías de acceso en buen estado sean una prioridad. Esto es fundamental para que los productos agrícolas y ganaderos puedan salir del campo y llegar sin contratiempos a los mercados.

Alianzas estratégicas para mejorar la producción en Chiquintad

Una de las estrategias más efectivas implementadas en Chiquintad son las alianzas con instituciones clave, como Elecaustro. Estas colaboraciones tienen un impacto directo en el fortalecimiento de la producción agrícola y ganadera, con un enfoque en el mejoramiento genético del ganado y el acompañamiento técnico especializado. Estas acciones buscan mejorar la calidad y competitividad de los productos, lo que es esencial para el desarrollo económico de la parroquia.

Capacitación y financiamiento para emprendedores rurales

La gestión de Yuquilima también pone énfasis en capacitar constantemente a los productores rurales, proporcionándoles acceso a herramientas clave para el crecimiento y la sostenibilidad de los emprendimientos. Además, se facilita el acceso a financiamiento que permite a los emprendedores acceder a recursos para mejorar sus proyectos. Estas iniciativas buscan garantizar que los emprendimientos rurales no solo crezcan, sino que se mantengan en el tiempo.

El desafío del emprendimiento rural: paciencia y perseverancia

El presidente del GAD Parroquial de Chiquintad, Willan Yuquilima, reconoce que el camino del emprendimiento rural está lleno de desafíos. Sin embargo, asegura que con paciencia y perseverancia, los emprendedores pueden superar las dificultades y alcanzar el éxito. La gestión continúa brindando un respaldo constante para garantizar que los productores no enfrenten obstáculos insuperables.

La influencia positiva de los extranjeros en la economía local

Otro punto importante que destaca Yuquilima es la presencia de extranjeros en la zona. A diferencia de otros, no los ve como una amenaza, sino como un motor de dinamización económica. Los extranjeros han contribuido al empleo local y a la creación de nuevas dinámicas productivas, lo cual fortalece la economía de la parroquia.

El GAD Parroquial de Chiquintad continúa trabajando arduamente para mejorar las condiciones del campo y fomentar el desarrollo económico a través de alianzas estratégicas, capacitación constante, y un firme respaldo a los productores rurales. Con una gestión comprometida, la parroquia de Chiquintad avanza hacia un futuro próspero y sostenible para todos sus habitantes. (I)

Datos de interés

  • Jorge Moscoso transforma cerca de 330 litros de leche al día en entre 130 y 140 libras de queso fresco artesanal, elaborado sin químicos ni preservantes.
  • Vivió 19 años en Canadá, donde pasó de limpiar mesas a ser chef y administrador de un restaurante, antes de regresar al Ecuador a emprender.
  • Su hacienda cuenta con 61 cabezas de ganado y genera trabajo local, además de impulsar oportunidades para colaboradores que han reconstruido su vida.

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Diego Montalván

Diego Montalván

Editor general. Magíster en Comunicación Estratégica Digital, 21 años en medios impresos, especialista en edición periodística y autor de artículo científico en Media Education (Italia).