La salud en Taisha

Algo estructural debe ocurrir para que casos de tosferina en Taisha, una comunidad rural de la provincia de Morona Santiago, se presenten muy a menudo y con consecuencias fatales.

Allí se asientan poblaciones shuar y achuar cuyas condiciones de vida son precarias. Bajo esta realidad, su estado de salud no es de los mejores, como tampoco los servicios que, se supone, debe darles el Ministerio de Salud Pública.

Según la organización Violín Rojo, hay varios niños con problemas respiratorios. Unos han ingresado al hospital básico de Taisha. Otros han sido trasladados al de Macas. Los más graves al del IESS y al Vicente Corral Moscoso, en Cuenca.

En este último, una niña de tres meses de nacida falleció el pasado domingo, víctima de la tosferina.

Sus padres, cuya condición económica es inenarrable, como también la será de casi todos los habitantes ese zona, llegaron a Cuenca prácticamente para ver morir a su hija.

Por carecer de dinero no compraron la lista completa de medicamentos e insumos que les pidieron los médicos del Corral Moscoso. 

El Estado sigue inmutable ante la falta de medicinas en los hospitales públicos. Si eso ocurre en los existentes en   capitales de provincia, en cabeceras cantonales, qué se puede esperar en un hospital básico, es decir, de segundo nivel, al cual, gente de comunidades lejanas llega luego de dos o tres días de caminar.

Una pareja de mellizos con la misma enfermedad también están internados en esa casa de salud.  

Trátase de una emergencia sanitaria, debiéndose emprender una masiva campaña de vacunación en niños, embarazadas para reducir casos graves y cortar la transmisión. 

Han habilitado una jornada de atención pediátrica especializada en Taisha, para, entre otros objetivos, hacer controles básicos y seguimiento de enfermedades frecuentes en la niñez.

Pero eso no basta si el gobierno no asume con total responsabilidad la salud de la gente, en especial de la más pobre.

REM

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REDACCION EL MERCURIO