Hay silencios que matan

Cuando callar deja de ser prudencia y se convierte en control

En medio de conflictos comunitarios, organizacionales, familiares, muchas veces la palabra que más hiere no es la que se dice, sino la que se calla.

Si, el silencio suele asociarse también con prudencia, madurez o introspección. Sin embargo, cuando se usa de forma sostenida y permanente en espacios donde debería existir diálogo, puede convertirse en una herramienta sutil de control y castigo.

No se trata del silencio para reflexionar, sino de aquel que evade, excluye y niega la posibilidad de comprender. En muchos grupos, se deja de hablar de lo que duele, se evitan los desacuerdos y se postergan las explicaciones y en su lugar, quedan solo vacíos.

Y en esos vacíos, queda el espacio para que cada persona construya su propia versión.

Así nacen realidades fragmentadas, marcadas por la sospecha y la herida. La falta de comunicación distorsiona los hechos, debilita los vínculos y profundiza la desconfianza. Lo no dicho si pesa, y con el paso del tiempo, pesa más.

Un silencio así, no es neutral. Quien calla retiene información, evita rendir cuentas y deja al otro en la incertidumbre. No resuelve: posterga. No protege: distancia. Es un silencio que puede matar sueños.

Lo preocupante es que, con el paso de los días, esta dinámica se normaliza y se acostumbra, se empieza a crear realidades vacías que las vivimos a ciegas. En estos silencios solo se aprende a evitar lo incómodo y a confundir la ausencia de conflicto con paz. Pero no hay paz donde no hay verdad.

Romper este ciclo implica asumir el riesgo de hablar. No desde la confrontación, sino desde la responsabilidad. Porque si bien no todo se resuelve con palabras, nada profundo se resuelve sin ellas.

Frente al silencio que divide, la palabra honesta sigue siendo la única opción posible. (O)

Lcda. Tania Durán

Lcda. Tania Durán

Periodista y microempresaria ecuatoriana. Reconocida por su compromiso con el arte, la cultura, el eco-turismo comunitario y el medio ambiente. Pionera en la comunicación y educación participativa.