La política del “va porque va”

El irracional concepto de que tal decisión “va porque va” como que ya es parte del acontecer político.

Tanto se ha acostumbrado el país a ese modus operandi que ya nadie se asombra, ni cuestiona. Al contrario, sabiendo que no está bien, lo acepta, como expresando “el problema no es contra mí”, “mientras mis intereses no los toquen, lo demás está demás”.

Semanas atrás, una juez ordenó al ministerio del Trabajo levantar la prohibición laboral que pesaba sobre Alexandra Villacís (las causales nunca existieron), lo que le permitía dirigir el Consejo de la Judicatura.

Esa resolución jamás fue cumplida. El ministro, aupado por el gobierno, ni siquiera le dio importancia, peor a la crítica ciudadana.

La profesional, sabiendo que luchaba contra corriente, optó por renunciar. Entonces sí, el ministro de marras acató la resolución.

Simplemente, la disposición de que Villacís nunca asuma su cargo debía porque debía de cumplirse.

Consumado el hecho, la designación del nuevo presidente del CJ a cargo del cuestionado Consejo de Participación Ciudadana “va porque va”; y acaso el ungido ya esté escogido con antelación.

Casos como el descrito, con una que otra diferencia, abundan.

El recién nombrado ministro de Salud también es cuestionado, entre otras cosas, por tener conflicto de intereses.

Empero, lejos de tomar en cuenta esas advertencias, con seguridad será posesionado, aplicando la política de que “va porque va”.

Igual podría decirse, salvo algunos matices, sobre la decisión de declarar la “guerra arancelaria” a Colombia, pese las sugerencias para que se llegue a un acuerdo cuanto antes.

¿“Va porque va” esa “guerra” hasta no saber quien será el nuevo presidente del vecino país? Si es “Petrista”, ¿esa “guerra” no tendrá fin?

Como que se está perdiendo el sentido común. El poder ha obnubilando mentes; y el capricho y la tozudez pueden más que la ley y la Constitución.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO