Corrupción ejecutiva

Todos los ojos miran los ríos con angustia. Varios días sin lluvias y las entrañas de nuestros preciosos torrentes muestran su alma de piedras tocadas por el sol. Apenas cantan. Son parcamente unos regatos con su voz trémula y triste.
La cota del agua en los embalses, es preocupación ciudadana. La mayor central hidroeléctrica llega a su límite de funcionamiento. Parece ser que la noche se avecina.
Nuestro antiguo remedio, el de conectarnos con la red de Colombia que nos vendía energía, hoy se vuelve imposible con los aranceles y dificultades que nos impone el trastornado y drogadicto Petro, que se empeña en ayudar a sus compinches narcos en la frontera y a todo nivel, incluso internacionalmente y que mantiene una pugna agria con nuestro presidente, que hace bien y muy bien en pedirle que refuerza la frontera, ayudando así en la lucha contra el mayor flagelo, el de las drogas.
Mientras todo esto acure, angustiando nuestras vidas ciudadanas, desde 11 años atrás, el CNEL y decenas de vivos, corruptos y delincuentes que lo dirigen, ordenaban el atraco, en una muy estudiada organización delictiva llenando sus faltriqueras de una manera simple, regular y precisa como cualquier transacción bancaria y se volvieron millonarios. La orden de anular planillas y eliminar consumos eléctricos importantes a los amigos, empresas y fábricas, grandes consumidores de energía, sumaron un perjuicio al estado de cientos de millones de dólares y claro, ellos recibían por sus favores, importantes coimas que se repartían muy organizadamente entre todos los que constituían este nido de corrupción institucionalizada.
Aquí nada pasa, parecía que se repetían los ladrones, mientras continuaban con su dolo. Hoy el presidente Noboa allanó estas oficinas y descubrió fácilmente el ilícito. Que bien y que bien mil veces bien. Hoy toca enjuiciar a los delincuentes y mandarlos a la cárcel luego de que vomiten los caudales del atraco.
Además, el presidente anuncia que se construirá una mega cárcel sin decir donde aún, para 15.000 reclusos estilo Bukele, donde podrán estar cómodos y a sus anchas estos infelices que se enriquecían a costillas del pueblo, que toman puntos de energía para iluminarse débilmente, especialmente en los tugurios de la costa, por que no tienen para pagar consumos y requieren de un foco que les ilumine su pobre y miserable existir.
Adelante. Limpiemos el Ecuador de la peste heredada del prófugo belga. (O)

Dr. Aurelio Maldonado

Dr. Aurelio Maldonado

Médico otorrinolaringólogo. Profesor universitario. Presidente de varias instituciones y de Congresos. Escritor.