Este jueves da inicio uno de los feriados más largos dentro del calendario turístico del 2026, mientras otro, el correspondiente al 24 de Mayo, está cerca.
El de ahora debió comenzar este viernes 1 de Mayo, del Día Internacional del Trabajo.
Empero, como ya es costumbre, al gobierno se le antoja añadir un día más para, dizque, activar el turismo.
Son días se asueto no recuperables. El sector productivo, el comercio, algunos negocios, si no quieren parar deberán pagar el doble a su personal. No todos tienen la capacidad suficiente como para afrontar estos “gastos extras”.
La mayoría de las familias ecuatorianas tampoco estará en capacidad de “turistear” cuatro días, así sean dos. Tómese en cuenta el alza indiscriminada del valor de los combustibles. Igual, la inseguridad, presente donde menos se la espera.
Quienes tienen sus pequeños negocios, incluyendo los informales, en especial los ubicados alrededor de los planteles educativos, los cerrarán. Y así, tantos otros.
En el sector público también se sentirán los efectos de la “vacancia forzada”.
¿Fue necesario sumar un día más de feriado, en un país en el cual la economía familiar es limitada, por no decir precaria, y cuando más se necesita producir?
El asueto por Semana Santa no rindió los resultados esperados por el empresariado turístico pese a la rebaja del IVA, aplicable a los operadores registrados, en tanto la informalidad en este campo saca provecho sin pagar un dólar de impuesto y tiene alta demanda.
Las más golpeadas serían las organizaciones sindicales y otros actores políticos cuyas marchas por el 1 de Mayo posiblemente tengan poca concurrencia, si bien, tampoco las de años anteriores las tuvieron por diversas circunstancias.
Municipios y Prefecturas poco o nada podrán contribuir para el éxito económico de los feriados, como cuando podían organizar conciertos, fiestas, gratis.
¿Es hora de reenfocar los feriados?







