La Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia de Azuay sentenció a Juan Ismael J., a 29 años y cuatro meses de privación de la libertad por el delito de violación.
La resolución se la Sala se emitió luego de haber aceptado el recurso de apelación interpuesto por Fiscalía, entidad que insistió en que las pruebas presentadas durante la audiencia de juicio demostraron la responsabilidad del acusado en los hechos investigados.
Sin embargo, el Tribunal Penal que conoció la causa ratificó inicialmente su estado de inocencia.
Hechos que terminaron con la violación
En diciembre de 2022, una joven de 26 años y su madre acudieron donde un curandero que tenía un local en el sector del mercado Nueve de Octubre, en Cuenca, con el fin de recibir sesiones de medicina ancestral.
El hombre le dijo a la joven que padecía una enfermedad grave y que debía someterse a un tratamiento.
Durante las sesiones, el curandero practicaba supuestas limpias y manipulaciones corporales bajo el argumento de ejecutar el tratamiento.
Tiempo después, la joven dejó de asistir porque consideró inapropiadas varias de las prácticas realizadas por el acusado.
El 2 de octubre de 2024, la joven acudió nuevamente al local para retomar las “curaciones”.
Juan Ismael J. repitió las mismas prácticas y le pidió que regresara en la tarde para concluir la sesión.
La víctima se sintió mareada y retornó a su domicilio. A las 16:00 regresó al local. En ese lugar, Juan Ismael J. efectuó nuevas prácticas durante la sesión.
Posteriormente, la víctima perdió el conocimiento y, al despertar, se percató que el sujeto la violentaba sexualmente.
Denuncia
La víctima denunció el hecho al ECU 9-1-1. Agentes policiales acudieron al sitio y aprehendieron al agresor.
Además, levantaron varios indicios en el inmueble. Posteriormente, la joven fue trasladada a una casa de salud.
Fiscalía demostró estos hechos con el testimonio de la perita que practicó la prueba toxicológica, quien confirmó que la muestra de orina de la víctima dio positivo para éxtasis.
Además, el perito encargado de la prueba de ADN confirmó la presencia de material genético del sentenciado en la vestimenta y en fluidos corporales de la joven, así como en un fragmento de algodón encontrado en el lugar.
También fue presentado el testimonio anticipado de la víctima y los testimonios de su madre, del perito que practicó la valoración médico-legal y de los agentes que ejecutaron las pericias investigativas. (I)
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