El auge de la delincuencia se agrava en el Ecuador y, por ello, las medidas asumidas por el Gobierno no deben ser cuestionadas, tienen su razón de ser.
El toque de queda se implanta en el país a partir del 3 hasta el 18 de mayo, para controlar el auge delictivo imperante, sobre todo, en las provincias de la Costa y Pichincha y, por ello, esta medida se aplicó en nueve provincias y cuatro cantones, ¡en los que la delincuencia se había arreciado!
Con esta medida, en Quito se logró capturar a una persona, altamente peligrosa a más de medio millar de detenidos. Consideramos que esta medida es extrema, no obstante, el resultado obtenido, justifica su implantación. Se han escuchado quejas y rechazo a la medida, desde el sector enlazados con negocios pequeños, no obstante, el resultado obtenido es tan evidente en la capital y en otras provincias, que bien vale la pena su aplicación.
Cuando en este país se cerró la Base de Manta, cuya misión especial era combatir el narcotráfico en el Océano Pacífico, se argumentaba que en el país se perdió la soberanía, dado que Estados Unidos hizo alarde al instalar estas instalaciones, ¡en el país!
Durante diez años se ejerció control y protección en la costa, pero se impuso el criterio de no dar cabida a la presencia extranjera en el Ecuador y entonces, la Base de Manta se canceló definitivamente. ¡El balance sobre el cierre de la Base de Manta es absolutamente adverso, entonces el toque de queda es medida muy apropiada! La delincuencia debe ser controlada a través de cuantos correctivos sean necesarios y convenientes, así en estos días, el toque de queda. ¡Aspiramos que el gobierno continúe con su plan de extirpar la delincuencia del país, a través de cuántos recursos sean necesarios implantar! (O)





