Hay dos realidades en Ochoa León: mientras el puente carrozable enfrenta un alto riesgo de colapso, un nuevo paso peatonal está próximo a inaugurarse.
Desde el pasado 23 de marzo, el puente de Ochoa León permanece cerrado debido a los daños detectados en su estructura. Sin embargo, dos meses después, los habitantes continúan en la incertidumbre, pues aún desconocen los resultados de los estudios técnicos que determinarán si el acceso será reparado o reemplazado. Mientras tanto, están a pocos días de recibir un nuevo puente de madera destinado exclusivamente al paso peatonal.
Con esta realidad conviven más de 100 familias del sector, que diariamente arriesgan sus vidas para cruzar de un lado a otro. Según los habitantes, las vías alternas toman más tiempo y se encuentran en malas condiciones, como la ruta que conecta con la parroquia Ricaurte por el sector de Los Ángeles.
Decisión
El pasado 27 de marzo, el Municipio de Cuenca prohibió el paso vehicular por el puente de cemento ante el riesgo de colapso de la estructura, debido a las grandes fisuras detectadas en sus bases.
Para impedir la circulación, se colocaron bloques de cemento en los accesos; sin embargo, los ciudadanos retiraron parte de los bloqueos para continuar transitando. Posteriormente, las autoridades depositaron material con volquetes para bloquear totalmente el puente, pero nuevamente los moradores retiraron la tierra y actualmente el tránsito vehicular continúa de manera normal.
Durante un recorrido realizado ayer por este Diario, varios habitantes expresaron su preocupación. Benito Piña, exdirigente de Ochoa León, señaló que teme que ocurra una tragedia debido a que el puente sigue siendo utilizado pese al deterioro y a la falta de respuestas de las autoridades.
“Sabemos que el puente está en peligro por los daños en sus bases, pero ya han pasado varios meses desde el cierre y seguimos sin una solución. Aquí vivimos cientos de personas y necesitamos una alternativa que nos permita movilizarnos en menos tiempo. Pedimos que se agiliten los trámites y los estudios”, manifestó.
Añadió que, ante la falta de soluciones, los propios pobladores habilitaron un espacio para circular, pese al riesgo que esto representa.
Dora Paredes, quien vive junto al puente, también pidió celeridad en los estudios técnicos. “Las bases están fisuradas desde hace mucho tiempo y sorprende porque el puente es relativamente nuevo, tiene unos 20 años aproximadamente”, comentó.
Asimismo, explicó que el caudal del río Machángara aumenta considerablemente durante el invierno. “Cuando el río crece, el agua inunda las calles y la cancha. Tememos que el puente colapse, obstruya el cauce y provoque un desastre”, advirtió.
Construcción
A pocos metros del actual puente se construye una nueva estructura peatonal en el lugar donde estuvo el primer puente de la zona, que durante más de un siglo conectó a varias comunidades y que fue destruido por una creciente en 2020.
La nueva infraestructura será de madera y estará asentada sobre bases de cemento, hierro y mármol. Además, contará con iluminación LED y una gruta en honor a una imagen religiosa del sector. (I)












