Una de las conmemoraciones religiosas más coloridas y atractivas del país, considerada la fiesta más dulce del mundo, es el Corpus Christi cuencano. Se conoce que esta celebración en honor a Jesús Sacramentado, al “Cuerpo de Cristo”, se instauró en 1557, desde el primer año de fundación de Cuenca, como uno de los principales acontecimientos religiosos de la ciudad.
Esta tradicional festividad, que fusiona religión, gastronomía, cultura y artes populares, se vive cada año en el Centro Histórico de la ciudad. Se la celebra con la Hora Santa, procesiones y eucaristías en honor al Santísimo Sacramento durante siete noches y siete amaneceres, tiempo en el que la Sagrada Hostia permanece en adoración, de ahí el nombre de “Septenario”.
La agenda de eventos del Corpus Christi, desarrollada por la Municipalidad de Cuenca del 4 al 11 de junio de este año, tuvo como principal objetivo preservar y promover una de las tradiciones más entrañables del calendario festivo de la ciudad. Para ello, contó con la participación de 30 priostes, los sectores empresarial, gremial y universitario, además de familias y ciudadanos cuencanos. Asimismo, participaron 143 artesanos que ofrecieron más de 60 tipos de dulces tradicionales, impulsando de esta manera el comercio local.
El Municipio participó como prioste el sábado 6 de junio, junto con Diario El Mercurio, la Fundación Municipal Turismo para Cuenca y la Dirección de Cultura, organizando diversas actividades, entre ellas una masterclass de elaboración de dulces tradicionales en la Plaza de las Flores, la quema de tres castillos, presentaciones de danzas tradicionales y la tradicional vaca loca.
Todos los eventos desarrollados, desde la eucaristía multitudinaria de apertura de las festividades, celebrada la noche del jueves 4 de junio por el señor Arzobispo Marcos Pérez, la presencia de centenares de visitantes nacionales y extranjeros, la quema de castillos de mayor calidad y belleza, y la generosidad de los priostes, fueron un éxito. Sin embargo, los cuencanos quedamos en deuda, pues la afluencia de público fue menor a la esperada. Esto evidencia que no estamos valorando suficientemente nuestra identidad y nuestro patrimonio cultural vivo. (O)





